viernes, 15 de marzo de 2013

Sorbete de limón al cava.


Hoy lo siento mucho pero me voy a poner muy personal... mañana se casa mi mejor amiga!!!!!!!
La verdad es que ahora mismo estamos todos super nerviosos, emocionados, histéricos y alegres... todo a la vez, una bomba de relojería que espero mañana se tome un respiro y nos permita ponernos guapos y disfrutar de este día con los novios.



Para mí la verdad es que está siendo emocionante... todo!
Para los que me conocen no es ninguna sorpresa que soy tremendamente romántica, que me encantan los finales felices y las historias de amor. Pero si además quien protagoniza este "libreto" es tu mejor amiga, a la que conoces desde esa época en la que los chicos eran esos seres de un mundo paralelo, que nos chinchaban, gritaban y encima ¡¡olían mal!!, pasando por el momento ese en que los empiezas a ver con otros ojos, cuando ya empiezan a pegar estirones, cambiarles la voz y ser más "normales", hasta llegar a ese punto en que de entre la maraña que formamos todos juntos sin mayor inconveniente encuentras un mago que vuelve invisible al resto de la humanidad.

En serio, para mí ha sido un premio haber visto todo esto, los primeros pasos de ambos, las primeras lágrimas, las riñas y los secretos compartidos. Y ahora cuando hace unos meses Leti me dijo que se casaban... sólo os diré que desde entonces ando con una sonrisa tonta en toda la cara.

Hay gente que dirá que este no es el mejor momento para dar este paso, o que pensará que las cosas son los suficientemente inestables como para que mejor que andarse con cambios lo suyo es atrincherarse y plantar los pies en el suelo. Que lo de casarse es un gasto y una tontería y miles de cosas más que me consta que mis amigos han oído estos días.
Bueno, sin duda cada uno es libre de opinar y hacer lo que quiera ¡¡incluidos mis amigos!!
Así que tal y como juré el día que fui testigo de su compromiso, la amistad y el amor no sólo se manifiestan en consejos catastrofistas sino en acompañar a ambos día a día, en los buenos ratos y en los malos tiempos, tal y como se juraran mutuamente mañana, yo les juré a ambos estar para lo bueno y lo malo.

Hoy estoy feliz, muy feliz por ellos, por su decisión, su fuerza y sobre todo la ilusión con la que miran su futuro,  futuro que si Dios quiere también compartiré... por eso y porque saben que si yo estoy, también está la cocina, jejeje... quiero dejarles esta receta como recuerdo.

Una receta super simple, sencilla y muy "ad hoc" con el tema bodas.
Un coktail/sorbete de champán muy rico, digestivo y que a menos que seas un abstemio de muerte no se te sube a la cabeza.
Yo es una bebida que preparo cuando hay comilonas de esas copiosas de varios platos, cuando hay alguna celebración o cuando me sobra por ahí alguna botella de champán. Lo preparo, lo congelo y ahí lo tengo en reserva para la siguiente ocasión.

La receta la tengo desde hace tiempo, tanto tanto que he tenido que rebuscar en la memoria (y en google) de donde la saqué en su día... y fue de Directo al Paladar, un blog que os recomiendo mucho, tiene de todo y más, lo mejor, sus posts de trucos, recomendaciones y productos... siempre resultan super útiles, aplicables y eficaces.


Sorbete de limón al cava
Ingredientes para 6 copas de champán:
- Una botella de cava ( a ser posible que hayamos tenido unas horas antes en la nevera)
- 6 limones,
- 250 gramos de azúcar
- 150 gramos de agua

Modo de hacerlo:
- Lo primero que vamos haciendo es exprimir los limones, pero reservando algunas de sus cáscaras.
- Colamos el zumo y reservamos en una jarra.
- Hacemos a continuación un sirope, con el agua y el azúcar en un cazo. Lo ponemos al fuego y cuando rompa a hervir añadimos las cáscaras reservadas, dejamos cocer un par de minutos y apagamos. Reservamos también aparte para que se vaya enfriando.
- Una vez con nuestros ingredientes listos (zumo limón, sirope y cava) los vertemos todos en una jarra y mezclamos bien.
- A continuación viene el momento de hacer el sorbete, para el que hay dos métodos, bien vía heladera (que es la que yo empleo), o bien vía tradicional y a mano.
   * Si es con heladera habremos congelado la cubeta de la misma unas horas antes, vertemos en ella el líquido y dejamos que se "frostice" unos 20 minutos. Pasado ese tiempo pasamos la mezcla a un recipiente (yo lo meto en un tupper hermético) y al congelador hasta que vayamos a usarlo.
   * Si no tenéis heladera el método tampoco tiene mayor complicación, lo pasamos de la jarra a un tupper hermético y al congelador, de forma que a intervalos de media hora iremos a comprobar cómo está "frostizando" removiendo con un tenedor para que no se nos congele como un cubito.
- A la hora de servirlo podéis optar por textura tipo helado con cucharita, con lo que lo dejáis en el congelador hasta el último minuto o bien tipo textura granizado con pajita... que es como a mí más me gusta, en cuyo caso lo dejamos la última hora o bien fuera del frigorífico o bien dentro de este, en función de la temperatura de vuestra cocina y del ambiente en general.

Como veis, la entrada de hoy ha sido cortita. Me vais a perdonar... tengo que ponerme a trabajar, para terminar cosas y empezar en modo Boda... jejeje... ya os contaré cómo ha ido todo.
Un besazo y mil gracias por vuestra paciencia en aguantar mi rollo-dedicatoria.
Luz.

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