viernes, 12 de abril de 2013

Galletas de natillas y chocolate blanco. ¿LA GALLETA?

 

Hola de nuevo!!!

Desde la última vez que estuve por aquí he pisado poco la cocina, ya que he estado en plena vorágine de exámenes, este es mi último año y a falta de unas pocas asignaturas y el proyecto estoy monotemática "terminar, terminar y terminar".
Cuando por fin pude sacar la cabeza de los libros tenía mono de horno, y lo primero que se me ocurrió fue preparar galletas.



Debo reconocer que aunque me encantan todos los dulces en general siento especial debilidad por las galletas, bueno, en realidad es más bien obsesión por conseguir "LA GALLETA".

Esto tiene su origen allá por mi adolescencia cuando mis galletas eran...de todo menos galletas.
Cuando abría el horno y sacaba la bandeja toda expectante podían haber sucedido dos cosas, o estaban como auténticas piedras (los que hayan leido a Terry Pratchett, soy superfan, me entenderán cuando diga que esas galletas habrían avergonzado al pan de los enanos, que no se come, se usa como arma arrojadiza) o se habían "derretido" en la bandeja formando una especie de masa chiclosa que en el mejor de los casos se había transformado en algo similar a un bizcocho y bueno, era aprovechable...si eras valiente o tenías muchas muchas muuuuchas ganas de comer algo dulce.

En fin, varios miles de pesetas (si, fue hace tanto tiempo) en ingredientes y numerosas visitas al dentista después decidí tomarme una excedencia en mi trayectoria galletil e invertir mi ejem entusiasmo en otras aficiones.

Pero nunca las olvidé... mis sentimientos hacia ellas eran una mezcla entre el anhelo (mmm me apetece una galleta) y el orgullo (¡¡¡no voy a dejar que una puñetera galleta pueda conmigo!!!).

Así que cuando en diciembre de 2011 Luz participó en el intercambio de galletas que organizaron las chicas de Film & Food y recibimos en casa las galletas que envió María me volvió a entrar el gusanillo, pero esta vez con más resolución.

Y presión, porque Luz, ahí donde la veis toda simpática y encantadora es una auténtica monstrua de las galletas, no le gustan todas, pero las que come tienen que merecer mucho la pena. Apuf apuf.

A lo largo de este año escaso he ido buscando y probando diversas recetas, con multitud de ingredientes, haciendo cambios y, en mi modesta opinión, mejoras, para finalmente descartarlas o concederles el honor más grande que en mi caso puede recibir una receta, ser apuntada en mi cuaderno de recetas, donde solo están las que me encantan, son inmejorables y salen bien siempre.

Esta receta en concreto ya está apuntada en el cuaderno (tenía todas las papeletas siendo de natillas y chocolate blanco) y para más inri tiene una carita sonriente.

Está sacada de la revista BBC Good Food, también la podeis encontrar en su página web, la revista es una pasada, tiene miles de recetas e ideas, cuando Luz oyó hablar de ella hace un tiempo estuvo buscándola como una loca por todos los kioskos, Vips, Corte Inglés... habidos y por haber de Madrid antes de llegar a la conclusión de que aquí no la iba a encontrar, así que ahora cada amiga que va a Londres se lleva el encargo de traer la revista (y enviar postal).

Bueno, y ya por fin paso a poneros la receta que encima es superfácil (como vereis enrollarse nos viene de familia...) 

Ingredientes
  
- 140 g de margarina (en la receta original usan mantequilla,
  pero a mi personalmente me funciona mejor la margarina
  Tulipán a la hora de hacer galletas)
- 175 g de azúcar (en el original es caster sugar, que es más
  fino que el normal, pero yo he usado azúcar normal y sale
  muy bien)
- 1 huevo
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
- 85 g de polvo para hacer natillas (de esos que vende Royal
  o cualquier marca blanca a los que añades leche caliente,
  metes en la nevera y ya tienes natillas)
- 85 g chocolate blanco troceado



1. Precalentar el horno por arriba y por abajo a 180ºC.

2. Poner en un bol la margarina y el azúcar y batir bien con unas varillas hasta que quede una mezcla de color amarillo claro y textura esponjosa.
Para los pasos que siguen en vez de usar las varillas es mejor usar una cuchara de palo o una espátula.

3. Añadir el huevo y la vainilla y mezclar bien hasta que quede homogéneo.

4. En otro bol echar la harina y el polvo de natillas y mezclar hasta que queden bien integrados, después añadirlo a la mezcla anterior y remover hasta que resulte una masa peguntosa.

5. Incorporar el chocolate y seguir batiendo hasta que esté repartido de forma homogénea (para que todas las galletas tengan trozos de chocolate).

6. Poner papel de horno en la bandeja y con una cuchara ir cojiendo cucharadas de la masa y poniéndolas sobre el papel, tened en cuenta que con el calor del horno las galletas se expandirán así que tienen que estar separadas entre si unos 7 cm más o menos.

7. Hornear las galletas durante 20 minutos, en el caso de mi horno a la primera hornada le suelen hacer falta 22 minutos y a la última unos 18, lo que teneis que ver es que los bordes estén tostados y la galleta blandita.

Cuando las saqueis del horno ponedlas a enfriar sobre una rejilla, como salen tan blandas y frágiles del horno tienen que coger un poco de cuerpo.

¿A que es una receta muy sencilla? y lo mejor de todo es que salen unas galletas que están buenísimas.

Espero que hayais disfrutado con mi entrada y que probeis a hacer la receta, si os gusta y os animais podeis ir cambiando sabores en vuestra propia búsqueda de LA GALLETA, ¡¡¡si la encontrais compartidla!!!

Un besote ;)

2 comentarios:

  1. Mi querida amiga, antes de nada decirte que muchas gracias por volver a mencionar mis galleticas, la verdad que las hice con mucho cariño para ti, y eso que aun no sabia lo amante que eras de las galletas, bueno decirte que estas tuyas me han gustado muchisimo tienen un color precioso, y toda la pinta de estar deliciosas, me llevo tu recetica. Miles de besos preciosa

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    1. Mil garacias por tu comentario María!!! espero que pruebes a hacer estas galletas y me cuentes qué te parecen.

      La verdad es que tienen un color genial, es por las natillas y el olor...de morirse, toda la casa oliendo a vainilla mmmmm.

      Un besote ;)

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