viernes, 5 de abril de 2013

Mermelada de fresas.




Yo soy de las que en cuanto empieza a ver un día gris ya se está quejando... bueno más bien yo sería así... creo que sería feliz viviendo... no sé, en esos sitios donde llueve 4 veces al año.
No sé porqué pero los días grises me deprimen... pero en mi casa decir eso es ¡¡HEREJÍA!!



Como me vean refunfuñar ya empiezan con lo de "calla que es buena para el campo!!, ¡¡con la falta que hace la lluvia!!, ¡así se regenera el ambiente que en Madrid no hacemos más que respirar polvo!" Y la última de mi dulce y comprensiva hermana "¿Pero qué quieres que haga en invierno? Pues frio y lluvia ¡te aguantas!" Y con eso se queda más ancha que larga...

Yo por mi parte además de enfurruñada me quedo harta de tanto sermón... del sermón, del paragüas chorreando, de llegar a casa con la tripa congelada y sin sentir los deditos de los pies, de pasar a un estado ojos de topo porque hace días que no sale el sol, de salir de casa por la mañana y pisar un charco, o una de esas falsas baldosas de la calle,...
Pufff... después de dos meses de lluvias una piensa que se ha acostumbrado ¡¡pues no!! Me pone aún más gruñona, y sí, puedo ponerme más gruñona... como dice mi hermana yo soy como una planta, me mustio si no fotosintetizo con frecuencia ¡¡necesito que me de el sol!!.
Pero ea... no todo es malo, hoy ha habido dos cosas que me han alegrado el día... bueno tres, porque hoy es viernes!! Y por fín voy a poder dormir todo lo que me dé la gana. No sé vosotros pero yo, tras las "vacaciones" de Semana Santa y la semana de trabajo ando que me duermo apoyada en las farolas...
Os cuento las dos cosas que me han alegrado el día.
Para empezar subirme al bus camino del trabajo y al saludar al autobusero recibir una inclinación de cabeza solamente porque el hombre estaba cantando a pleno pulmón Corazón Partío...jejeje... madre mía qué recuerdos y que vieja me he sentido... la primera vez que escuché esa canción... porque fue cuando Alejandro Sanz la estrenó ¡tenía yo 15 años! Vamos hace media vida, al menos en mi caso.
Total que yo en pleno flasback adolescente agarrada a la barra del autobús cuando se acaba la canción. Yo pensaba que era la radio, concretamente Cadena 100, que yo también escucho por lo que sé que por las mañanas en el programa "Buenos días Javi Nieves" lo ponen muchas veces porque su presentadora es no admiradora, no... es una de esas locas seguidoras que necesitan su dosis diaria.
Así que ahí estaba yo esperando oir la radio cuando... siguiente canción ¡¡Y si fuera ella!! jejeje... y el autobusero dale que te pego a su concierto.
Vaya que he llegado a la oficina con una sonrisa en la boca... no es para menos ¿verdad?.

La otra cosa que me ha alegrado el día es la merienda que os enseño junto con la mermelada.
Os confieso que yo no soy mucho de meriendas... por un lado porque ni de chiquita me gustaba lo del tema del bocadillo a media tarde... y ya de más mayor tampoco, ahora a lo más cuando salgo del trabajo y quedo con una amiga para dar una vuelta y tomar algo calentito ¡¡porque no deja de llover!!.
Por lo demás como digo Almu y yo rara es la vez que montamos merienda.
Pero hay días que se impone... hoy era uno de ellos. Después de una semana cansada, de llegar a casa a las tantas, de tanto mal tiempo etc... nos apetecía algo calentito a media tarde.
Conclusión que recién levantadas de la siesta (ummm ... ¡¡que viva el que inventó la siesta!!) nos hemos preparado estos croissants tal y como los comemos en el mejor sitio del mundo para tomar un croissant a la plancha, en Gaxen, en Fuenterrabia.
Visita que hacemos, visita que hacemos a Gaxen.
Como hoy nos pillaba un poco a trasmano y aún así teníamos antojo de merienda hemos decidido hacer a la plancha estos croissants, que ejem... si bien nada tienen que ver con los de Gaxen, reconozcámoslo,... estos son una birria, dan el pego... al menos a mis ojos de topo.

En realidad, lo que hoy os quería enseñar de todas formas es esta mermelada. En plena temporada de fresas/fresones y cuando ya han empezado a bajar... algo... los precios, es el momento de ir apartando para hacer mermelada.
En casa lo que hago es que por cada kilo de fruta que compro para consumir, con nata, zumo, azúcar o en distintas preparaciones... compro un kilo más para hacer mermelada.
Esta mermelada, natural, con escasos tres ingredientes que sale de precio como a 2€ por tarro como los de la foto merece muchisimo la pena.
Muy, muy rica... es una de las primeras que empecé a hacer y la que junto con la de melocotón tengo más lograda.
Cada temporada preparo al menos 10 tarros, y no llegan al año siguiente.
En casa si bien no somos mucho de mermelada, luego es un gusto tenerla al alcance de la mano, rica y casera ahí esperando a cuando hace falta.
Hoy me hacía falta un subidón de azúcar, y me ha venido genial tenerla recién hecha.
Os aseguro que tardas una hora en preparla, embotarla y guardarla.
Luego ahí la dejas, en una alacena, despensa o repisa de la cocina donde no le dé mucho la luz y cuando la vayas a usar sea dentro de dos semanas o dentro de dos años estará perfecta.
Ya con el tarro abierto y en la nevera también aguanta mucho tiempo en buen estado, a mí al menos un mes si que la he podido dejar abierta sin que pase nada, eso por supuesto entra dentro del criterio de cada uno, claro.

Pues no mucho más, sólo animaros a prepararla y dejaros con la receta.
Antes unos trucos a tener en cuenta:
1. Al igual que compras las fresas, asegúrate de tener en casa los tarros y el azúcar necesario... sino no hay manera.
2. Los tarros a la par que haces la mermelada puedes esterilizarlos... cosa que yo hago siempre, más si cabe si es un bote reciclado. Hay quien lo hace a máxima temperatura en el lavavajillas, yo creo que si no vas a hacer mucha conserva de una sola vez, lo mejor es el método de la olla, que es lo que yo hago.
Cojes los tarros con las tapas abiertas y metes estos y sus tapas en una olla, cubres ambos con agua y lo pones a hervir.
Estarán listos para usar una vez hayan pasado 30 minutos en el agua hirviendo. Apagamos el fuego, sacamos con unas pinzas con cuidado y boca abajo para que escurran todo el agua los dejamos en una toalla.
Lo suyo es que poco después podamos verter la mermelada en ellos, así entre el tarro aún caliente y la mermelada que también lo estará, una vez cerrado se formará mejor el vacio.
3. Para formar el vacío, por otra parte, hay dos e incluso tres opciones (lo siento por quien ya se sepa toda esta historia, saltarlo sin más, pero prefiero contarlo por si alguno anda despistado... que en mis comienzos me hubiera gustado que alguien me explicara... la de cosas que hice mal!! ya os contaré).
La primera que es la que yo hago es cerrar el tarro y darle la vuelta. Así, cabeza abajo dejar el tarro encima de la toalla de secar los tarros de un día para otro. Una vez pasado ese tiempo damos la vuelta, si notamos que la tapa está rigida en el centro cuando la empujamos con el dedo tenemos hecho el vacio... si hace plop, no, con lo que habría que pasar a una segunda opción de hacerlo.
La segunda será hacer el vación en el agua hirviendo en que hemos esterilizado los frascos (por eso es tan buena idea esterilizarlos y hacerlo además en el momento de la preparación de la mermelada). Así, metemos los tarros en el agua hirviendo (obviamente si ha pasado la noche habrá que poner a hervir nueva agua... os digo sobre todo esta segunda opción por si queréis ser muy concienzudos o no estáis seguros de la primera) y dejamos 25 minutos en agua hirviendo, pasado ese tiempo con cuidado sacamos a una toalla. Una vez el tarro y la conserva fria hacemos la prueba del plop en la tapa y la guardaremos.
La tercera opción como os digo sería combinar las dos anteriores, ¿cómo? Primero haciendo el vacío en agua hirviendo y en segundo lugar una vez sacadas del agua dando la vuelta a los tarros y dejándolos de un día para otro cabeza abajo en la toalla.

Receta de mermelada de fresa.
Ingredientes:
- 1 kilo de fresas/fresones (mejor cuanta más fruta, claro... así sólo pasas por el proceso una sola vez, yo probé hace una par de años a hacer unos cinco kilos de fruta de tirón y os confieso que no me gustó el resultado, por un lado por las proporciones fruta/azúcar quedó muy dulce, por otro porque soltó más agua de la que luego se evaporó, y finalmente porque los tiempos de cocción me tuvieron un poco loca... aún así para el que se anime lo único que os puedo decir es que use esta proporción fruta/azúcar y siga los demás pasos de la misma manera... OJO!! salvo la cocción de la fruta, ahí no sabría deciros).
- 400 gramos de azúcar blanca refinada ( aquí a gustos, mi padre usa por cada kilo de fruta medio de azúcar... en el caso de las fresas que ya son dulces de por sí creo que es demasiado... como digo a gustos. Lo mismo en la opción azúcar blanco o moreno, yo para otras mermeladas si uso azúcar moreno, para esta no porque le añadiría ese regusto que tiene ese tipo de azúcar que en este caso no me convence. La opción de usar edulcorante no la he probado nunca, por lo que no os puedo decir cómo resultaría o si es posible... aunque estoy convencida de que sí, dado que existen mermeladas light y para diabéticos... tendré que investigar, y en alguna otra receta de mermelada os diré equivalencia... o mejor... la probaré en casa)
- El zumo de medio limón

Modo de hacerlo:
1. Lo primero que hago es poner en marcha el montaje para esterilizar los tarros, vamos que pongo bien de agua a cocer, meto los tarros y tapas que voy a usar (os aconsejo meter de más que nunca se sabe) y ahí los dejo al fuego.
2. A continuación preparo la fruta. Coloco la olla que voy a usar encima de la balanza digital ¿para qué? Para pesar la fruta que voy a cocinar y que no se me vaya la mano con el azúcar... no siempre te ponen el kilo entero, o se han pasado un poquito, pero entre que desechas la pocha, las limpias todas del tallo etc... se suelo perder cantidad, así que la opción balanza es una buena idea.
3. Así, como os digo lavamos la fruta y la vamos picando encima de la olla, sobre la báscula. Una vez pesada la cantidad de fresas calculamos la mitad de azúcar y la añadimos a la mezcla.
4. Por último el zumo de limón ¡¡cuidado con las pepitas!! Mezclamos bien todo y al fuego.
5. Yo lo dejo a fuego medio removiendo bastante al principio, hasta que el azúcar se disuelve y la fruta se deshace, entonces la dejo otros 20 minutos, lo justo para que la fruta esté casi desintegrada y burbujeante pero sin arrebatarse.
6. Una vez hecho esto y ya con nuestros tarros escurriéndose en su toalla, pasamos la mermelada por la batidora.
Yo al principio no lo hacía, eso va en función de gustos, si te gusta con o sin tropezones... si os gusta con, os recomiendo que entonces los trozos de fruta no sean muy grandes... pero como digo a gustos.
Yo la trituro, tampoco la paso por pasapuré, porque de esa forma pierde textura, o al menos a mí me lo parece por las pruebas que he hecho.

Así triturada a lo mejor os parece que está muy líquida, tranquilos, en cuanto enfríe se irá haciendo más gordita... OJO!! sin embargo no es de esas mermeladas gelatinizadas de los comercios ehhh... no, es cremosa y suavita, como se aprecia en las fotos.
7. Llega el momento de embotar.
Con el tarro ya templado y en la misma toalla colocamos un embudo y vamos añadiendo la mermelada a cucharones, es importante no llenarla hasta el mismo bote, procurad dejar el cuello del tarro vacio, casi que queden burbujas de aire no rebase luego la mermelada al asentarse.
8. Y hacemos el vacío conforme el método elegido de entre los tres que os he explicado más arriba.

Y eso es todo.
Ya sé que al principio puede parecer un poco costoso y laborioso, pero nada más lejos de la verdad... es un procedimiento rápido y fácil con un resultado genial ¡¡mermelada casera!! Ya sé que os va a sonar muy pánfilo, pero cada vez que la hago en casa me siento como esas mujeres de hace 100 y 200 años... ¡¡incluso más!! que conservaban así las frutas que no tenían al alcance de la mano salvo esos escasos meses de la temporada. El procedimiento es el mismo, lo que no deja de ser sorprendente, tanto la preparación, como su embotado, como su conservación... vamos de vuelta a lo que hacían nuestras antepasadas.
Es curioso, porque si bien mi abuela hace conserva de membrillo (que os enseñaré otro día), no hacía mermeladas... mi padre sí, pero él la hace con miel en vez de azúcar... ea, ahí tenéis otra opción, aunque os confieso que el sabor no es el mismo para nada... aún así, con él aprendí cómo embotar, esterilizar y hacer el vacío y es para los dos un reto anual muy divertido andar comparando e intercambiando conservas, jejeje...
¿De qué habrá hecho ya este año? Tengo que preguntarle.
Un besazo a todos, sólo os deseo mucho descanso este fin de semana, y que esperemos al sol la semana que viene.

4 comentarios:

  1. Por supuesto no hay mayor alegría que a las que nos gusta la cocina y más en días malos meternos y hacer estas delicias.Besos y te sigo desde hoy.
    http://doris-miscosillas.blogspot.com.es/

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  2. Mil gracias Doris... ¿verdad que reconforta un montón? Me alegro de no estar sola en este barco, jejeje...
    Mil gracias por tu comentario, un besazo y bienvenida.
    Luz

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  3. ¡ De fresas! Mi preferida jejeje. Me quedo a seguirte ;)

    nuevaeuforia.blogspot.com

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    1. Fenomenal Laura. Me alegro de que esta mermelada te guste... como habrás visto, más fácil imposible. Y más ahora que las fresas están empezando a bajar el precio...¡¡a comprar como descosidos!! jejeje...
      Mil gracias por el comentario y sé muy bienvenida.
      Un besazo, Luz.

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