miércoles, 5 de junio de 2013

Biscuit glacé de vainilla con frutas del bosque.


¡Feliz semana a todos! ¿Cómo os está yendo? Yo medio así- medio asá... que todos los años me pasa, que no tengo remedio, que lo mío es dar guerra...
Si hace un par de semanas todo se me iba en quejarme del frío y la lluvia, ahora ando medio muerta de calor... más bien ando medio muerta por la bajada de tensión, la gastronteritis que tuve el otro día y las ampollas propias del inicio de las sandalias... medio muerta como digo...



A la espera de "aclimatarme" de nuevo, a pesar de que ya me han advertido (aunque yo no escucho) que este es un verano sin verano, os traigo el postre prometido.
La semana pasada os conté mis follones con el Reto de Tía Alia, la interpretación de la receta y el resultado de saltarse la letra pequeña... Hoy os traigo "mi versión" del reto dulce, este biscuit glacé tan precioso que no podía quedarse encerrado en el armario.... ejem... en el congelador, mejor dicho.

Ya os conté cómo es un postre que asocio a la infancia, a esos helados de barra que compraba mi abuelo y que nos cortaba y ponía entre dos barquillos... los sandwiches de toda la vida, nada glamurosos pero tan ricos... cuyo mayor lujo era poder elegir entre nata-fresa o vainilla y chocolate... jejeje... pasados los años y con la llegada de una nueva hornada de primos, mi abuelo se volvió él más glamuroso y el postre de los nietos eran los cornetos que compraba en cajas de miles de sabores y de las que él escogía primero... Pero, ¿sabéis cuál era su helado preferido? Ese que no compartía con nadie... salvo cuando nadie le veía que te ponía parte de su ración y te llevaba de la mano al otro lado del jardín para que nadie "nos pillara". El helado de ron con pasas, jejeje... aún lo recuerdo... caso de estar en algún restaurante entonces la opción pasaba por la tarta helada al whisky y ya el colmo del lujo eran esos viajes de millones de kilómetros ( o al menos eso me parecía a mí... entre el olor a cuero de la tapicería ¡¡¡y los puros que se fumaba!!!! eso era una condena)  a Fuenterrabia cuando parábamos a comer y nos pedía una de esas naranjas heladas... ¡¡que acababas con el helado saliéndote por las orejas!!.
Yo, como veréis, tengo millones de recuerdos con mis abuelos... gracias a Dios he podido, y puedo disfrutar mucho con ellos, y son precisamente esos recuerdos los que se asoman a la memoria cada vez que cocino... y no a mí sola, luego pongo el plato en la mesa y enseguida Almu se acuerda de tal o cuál anécdota, la verdad es que en eso hemos sido muy privilegiadas.
¡¡Y qué vieja me siento pensando estas cosas... Jesús... qué viejuna, jejeje!!

Total, que volviendo al tema helados, en casa el abuelo era el rey... se sabía los sabores que habían sacado (ejem... por anuncios de la tele) siempre era el intrépido que se metía la tripotera de varías bolas de helado y siempre era el que con más churretes acababa!!!!.
Así que esta receta me ha recordado muchísimo a él... a pesar de que él nunca habría probado un postre como este... ejem.. no es un helado de verdad, jejeje...
Yo no soy muy heladera, la verdad... Almu lo es más... en casa salvo en verano-verano rara vez comíamos helado, y la veda se abría cuando mis padres nos llevaban a la heladería Bruin en el Paseo de Rosales a coger varias tarrinas del sabor que quisiéramos, tarrinas de poliespan que metían en una bolsa de papel que mi madre custodiaba a la sombra de un árbol mientras mi padre atendía a las chillonas niñas a las que habían alquilado bicis que estaban tiradas en la acera mientras nosotras buscábamos mariquitas..... sí, éramos de esas... ¿acaso alguien lo dudaba?.
En fin, que con el helado y la paciencia de mi padre medio derretida ahí que nos íbamos a casa, a comer helado.
Luego ya sí, en el Escorial y en Fuenterrabía a la sombra de mi abuelo comíamos helado por un tubo... (en otra ocasión os hablaré de la orgía de helado en Biarritz)  tanto tanto que luego ha sido uno de esos postres que no me llaman la atención ya de adulta.
Cuando mi hermana y yo reabrimos la casa de Madrid ya estando en la universidad teníamos lo que llamábamos muy cursimente la tarrina de emergencia... nosotras que veíamos las chicas Gilmore, Friends y Sexo en Nueva York...¡¡necesitábamos tener helado en casa!!... pero ahí estaba... cogiendo polvo hasta que alguien se daba el atracón.

Finalmente, hace ya unos 5 o 6 años a Almu le dió la venada y pidió por su cumple una heladera... que creo que ya os he enseñado más veces... de una linea de Mickey Mousse muy graciosa que ocupa lo que un muerto y que nuestro anterior frigorífico era incapaz de congelar... total que durante años ahí estuvo la heladera... también criando polvo... hasta que hace un par de años descubrí a David Lebovitz y mi vida cambió.
Desde entonces en cuanto empiezan a alargarse los días, la gente sale a las terrazas y el aire de Madrid huele a polvo auténtico, sé que es el momento de estrenar la temporada de los helados... esto es como la temporada de la piscina, repasas recetas, compras toneladas de nata y huevos y recabas tuppers (ejem... vaciando los que tenías en el congelador desde ni se sabe)... y ya finalmente... ¡¡preparas helado!! Ejem... hoy que después de un mal día en vez de hartarme a helado me harto a llorar es cuando tengo toneladas de helado en la nevera... ¿nuestros favoritos? el de chocolate, of course, y el helado de donuts de María José de Pasen y Degusten... como digo estos son los más viajeros de la nevera, entran y salen sin parar... ya os iré contando y enseñando recetas.

La de hoy, os aviso, no es helado exactamente... ni es de comer a lametones... es un postre "fino" de helado... rápido, super fácil de hacer, con ingredientes de andar por casa y que podéis poner tan, o tan poco bonito como os pida el cuerpo.
Yo la receta que os muestro la saqué del paraíso de lo fino, cookie y glamuroso... la revista Telva, que dejando las bromas a parte ha sido mi almanaque recetíl hasta ser cruelmente destronada por Martha Stewart... me gusta la Telva porque aunque muchas recetas son viejunas a más no poder, que suenan a cocktail ligeramente trasnochado, son de las de casa, de las de toda la vida... de los bolovanes, sandwichitos y mousses que han servido y sirven nuestras madres de toda la vida de Dios.
En cualquier caso, y para los que a pesar de las sencillas explicaciones se pierdan en algún paso les muestro también enlace al video de Jose Mari, que más bien explicado no puede estar.

Vamos con la receta.

Receta de biscuit glacé con frutas del bosque

 
Ingredientes (para una "tarta" como la que veis... raciones salen una docena con tranquilidad... pequeñas pero suficiente.)


- 5 huevos
- 10 cucharadas de azúcar
- 1 cucharada de esencia de vainilla
- 250 gramos de nata para montar
- Frutas variadas y hojas de menta para decorar.




Modo de hacerlo:
1. Bien, esto no tiene ninguna ciencia... por un lado separamos las claras de las yemas.
2. En segundo lugar montamos la nata con 5 cucharadas de azúcar. Sabéis que la nata bien fría, en un recipiente bien limpio y amplio que permita que la nata coja bien de aire y suba.
3. Batimos con batidora de barillas... o la que tengáis, las claras a punto de nieve duritas... con las otras 5 cucharadas de azúcar incorporadas a medio montar.
4. Con los ingredientes preparados pasamos a mezclar.
5. Primero las yemas batidas en un bol grandecito.
6. A continuación añadimos la nata, y con una espátula y procurando no bajar la nata integramos bien, añadimos la cucharada de esencia de vainilla y seguimos mezclando de fuera hacía adentro, con movimientos envolventes por todo el bol.
7. Por último hacemos lo mismo con las claras, yo lo hice en dos veces, para que se integren bien sin que pierdan la textura.
8. Tiene que quedar consistencia bien cremosa, inflada y suave... Pasamos entonces a un molde, el que queráis... el mío, de los de la colección de silicona de los kioscos, que si bien no me convence resulta muy bien para estas cosas porque desmolda fenomenal.
9. Metemos el molde al congelador y en varias horas (depende del frigorífico de cada uno) estará listo. Un truco... para que el biscuit no coja olores de otras cosas que tengáis en la nevera es taparlo, cubrirlo con una tapa o con papel de plata como yo hice.
10. Preparamos por último las frutas con que vayamos a decorar... y cuando digo frutas pueden ser barquillos triturados para decorar haciendo una cenefa, o en vez de fruta frutos secos, o alguna mermelada rica, salsa de chocolate como lo sirve Jose Mari o lo que se os ocurra.
Yo lo hice con estas frutas... fresas, kiwi, arándanos y uvas moradas. Y decoré también con hojas de menta.
Y decoramos el biscuit... sólo un par de notas...
      1. Hacedlo deprisita que como veréis que me pasó a mí esto enseguida se deshace... decorar con garbo y servir en el momento.
      2. Os recomiendo si os sobra y queréis conservar que el biscuit lo devolvais al congelador, sin las frutas.

Y punto pelota... a que no tiene mayor ciencia??? Y podéis decir que sabéis hacer un postre helado, ea... en cuanto al biscuit, también admite sabores y rellenos los que queráis, muy ricos de fresa, melocotón o limón... se me ocurren a mí, y "rellenarlo" con mermeladas que al deshacerse quedaran como siropes de sabores, o con chips de chocolate o caramelo... no sé, ¡¡imaginación al poder!!
Pues nada, espero que después de la mega-foto del otro día el postre no se os haya caído del pedestal y os guste, los que experimenten con él ya sabéis que me gusta conocer los resultados... ¡¡y hacedle foto!! que con sólo decirme a mí no puedo compartir con los demás....

Un besazo enorme chicos... para el finde toca recetaza, ya os aviso.
Luz.

10 comentarios:

  1. Uy, tiene suéper buena pinta!! A ver si me animo y lo hago éste verano!!
    Beso. Tere

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    1. Tere, mil gracias!!!
      Si, tienes que probarlo, como verás está chupao... jejeje... ya me contarás si lo haces qué tal fue... con foto, eh!!!
      Mil besos, Luz.

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  2. Mi querida amiga, que preciosidad de tarta y que pinta que tiene, te ha quedado espectacular, muchas gracias por tus palabras, mi marido sigue un poquito mejor pero muy despacio , ya te ire diciendo. Un abrazo enorme

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    1. María!! gracias por pasarte... me alegro muchísimo de que las cosas vayan mejor, que vayan despacio sólo significa que cuando se termine de curar estará 100% repuesto, ya verás. Tú mímale mucho, y aunque desde lejos y en modo "virtual" aquí estoy para lo que podáis necesitar.
      Mil besos para tí y tu familia. Luz.

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  3. Luz, te ha quedado un postre precioso, la presentación y el color e imaginamos que el sabor exquisito, nos encanta.
    Ahora resulta de lo más apetecible estos biscuits, cuídate mucho,

    un abrazo

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    1. Hola chicas... mil gracias por el comentario!! Parece mentira, hace un par de días un sol de justicia y hoy vuelve a estar encapotado... si es que ya no se sabe... mientras tanto aún tengo biscuit en el congelador, que sabe riquísimo a vainilla y nata, no os digo más.
      Me alegro que os haya gustado.
      Un besazo enorme a ambas, Luz.

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  4. Qué historia más bonita Luz!

    Y el postre, delicioso!

    Besos!

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    1. Mil gracias Victor,... me alegro de que te haya gustado. Un besazo, Luz.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Parece que ya puedo publicar comentarios!! No sé qué pasaba!!

    Ya tengo postre para mi cumple!! lo haré un poquito más pequeño porque será para poca gente (y como me sobre, me lo como de una sentada!!)

    Parece sencillo... y soy un pato!! jaja!! Así que ensayaré un par de veces antes y así en septiembre no habrá problemas técnicos!! :P

    Aunque no escriba... me leo tooooodas las recetas!! Me da mucha envidia, que yo casi no tengo tiempo para cocinar!!

    Un besote!!

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