jueves, 18 de julio de 2013

Patatas bravas... para mi abuelo... y para el reto salado de Whole Kitchen



Hola de nuevo a todos...
¡¡perdón, perdón, perdón!!!
Siento muchísimo estar tan desconectada... tan ida, y tan sin publicar... pufff... vale, no voy a echar la culpa al calor, que sé que ya no cuela, jejeje...



Pero si es cierto que julio además de eterno se me está haciendo cuesta arriba... entre preparar las benditas vacaciones que llevo esperando como agua de mayo desde el idem que se acabaron los puentes, mudanzas, reparaciones, puestas a punto (mías y de mis cosas, ejem...) rebajas, y trabajo.... mucho trabajo.... de los nervios con el trabajo.
Y ea, no me quejo más... ¿no os decía el otro día que lo mío es quejarme? Pues eso... que de viejita pienso ser insoportable, pero como aún me queda un rato para eso, voy a cortarme un poco.

Hoy toca reto, sí... reto mensual de Whole Kitchen... así que con él os dejo.

WHOLE KITCHEN en su propuesta salada para el mes de julio nos invita a preparar un clásico de la cocina española: PATATAS BRAVAS
Pues eso... el reto de hoy es una tapita, una castiza, de las de toda la vida, de la que repites una y otra vez y que jamás comes en casa pero que siempre pides cuando sales fuera... de esas.
Yyyyy... bueno, empiezo por mis historias... que sé que en el fondo os gustan, ¿verdad?, ¡¡verdad!!... pues tampoco os voy a engañar, ejem... que yo fui criada con el soniquete de que a las niñas que mienten les crece la nariz... pufff eso hasta que llegamos a la edad de la Catequesis y la Primera Comunión donde la mentira se encarnaba en las confesiones previas que a mí creo que me aterrorizaban mucho más que se me desfigurara la cara.
Pero eso es otra historia. Lo principal, que esta no es nuestra tapa preferida... para que engañarnos. En casa somos más de aliolis, de salsa verde, incluso de mayonesa... pero la salsa brava, pufff... nos da un poco de pereza.
Tanto, tanto... que yo es la primera vez que las preparo en casa, y puede que la cuarta que las como en mi vida, bueno, a lo mejor cuarta no... a lo mejor octava o décima porque sí es cierto que en casa somos muy aperitiveros, vamos que en vacaciones es deporte nacional.
Lo gracioso es que con las dos personas con las que más he tapeado han sido mi padre y mi abuelo, tal cuál. Cada uno en su estilo, con sus gustos y sus circuitos... que te iban explicando mientras tú lo único que querías era que te dejaran de enchufar zumo de tomate en cada sitio que entraras.
Porque... señoras y señores... el arte del tapeo consiste en eso... en hacer recorridos "etilico-gastronómicos" por distintos sitios, aperitivear, es otra cosa, como decía mi abuelo, y por lo bajini me susurraba, "hija, es lo que hace tu abuela", ¿y qué hacía mi abuela? Jejeje.... sentarse al sol y dejar que alguien le pusiera una cerveza con sus boles de aceitunas, patatas, sus anchoas de Noja y sus trozos de queso Manchego... ese es el aperitivo.

Pero como os decía, estas bravas son hijas ilustres del tapeo castizo propiamente dicho, y que siempre que pienso en ella me vienen dos recuerdos a la cabeza... dos recuerdos de esos de como si fuera ayer. A mi hermana y a mí saliendo de tapeo con mi abuelo y recalando en la Cervecería Santa Bárbara, en la plaza del mismo nombre de Madrid... un clásico donde los haya donde lo típico son sus mariscos frescos y cocidos, sus berberechos y claro... su cerveza.
Pues mi abuelo, que además de generoso el hombre es de esos que cuando te invita, te invita (no como otros adultos que dejan que los niños se contenten con mirar, o con el cuscurro de pan... y yo no digo nada) cuando nos invitaba a sus excursiones... que siempre eran con fines de hacer ronda de recados, acabábamos en sus tascas favoritas, donde el hombre se -y nos- ponía como el kiko para luego llegar a casa a la hora de comer... cuando las niñas no podían con las albóndigas que la abuela se había pasado la mañana preparando... ummmm.
Bueno, pues eso... ahí nos tienes a los tres, sentados en esas mesas con sus sillas (incomodísimas) de madera, y ahí llega el camarero (íntimo de mi abuelo, por supuesto), a cantar las novedades que servían. Y ahí se ponían los dos a cotillear de donde traían tal o cuál cosa, qué tal iba el negocio y que querían tomar las niñas... y ahí el hombre siempre cojeaba del mismo pie, él pedía sus mariscos, su jamoncito, unas croquetas... y las bravas.
¿Y qué se comían las niñas? Jejeje... el jamoncito y el marisquito oiga... que él siempre se quejaba (y aún lo hace) de que las niñas le dejaban las patatas a él... con la cosa de que la salsa era picante "pero si tiene que ser así,... anda vosotras probadla, y luego os bebéis un trago de kas... que así pasa mejor", pero no, las niñas no soltaban su gamba ni a tiros.

El otro recuerdo que tengo con las patatas bravas es similar pero con mi padre... que también nos llevaba a trotar por Madrid, en este caso de exposiciones, al Retiro, a la Misa de la Almudena a llevar flores, a comprar salchichas a la Madrileña o a la cuesta de Moyano... Y así, entre carrera y carrera, (que mi padre entonces era muy alto, ahora lo somos nosotras, jejeje y daba el hombre una zancada por tres pasos nuestros, y menudo trote tenía el tío) al final una decía el "estoy cansada!!! ¿cuando volvemos a casa?" Mi padre que un santo si es pero de los que no tiene paciencia... enseguida se aprendió el truquito... si prometía un kas después las niñas andaban más distancia, jejejeje...
Y así recabamos un día en la plaza de Olavide, en la época en que aún había terracitas, cervecerías y buen ambiente.
Pues el recuerdo que tengo es de tomar allí nuestro kas con unas patatas bravas y unos boquerones que nos pusieron y que devoramos Almu y yo como si tuviéramos la solitaria mientras mi padre bociferaba contra un hare krishna que se había acercado a darme una flor... ummm que por supuesto cogí. Mi padre que como ya he advertido no tiene mucha paciencia,... se puso histérico cuando el hombre este quiso cogerme la mano para sacarme a bailar con ellos... jejeje... sí, el pobre no sabía que el que les daría la fiesta sería mi padre que les llamó de todo menos bonitos, mientras yo sostenía mi flor con una mano y mi boquerón con la otra.

Poco más os puedo contar de las patatas bravas... salvo una cosa, sí, son con salsa de tomate picante... no, no son con ketchup mezclado con mayonesa y aliñado con tabasco.
Que sí, que hay mucho tongo en esto de las bravas, a pesar de que cada uno la hace a su gusto, por supuesto... pero que tampoco os den gato por liebre... que vais de mi parte, jejeje.

Es cierto que la receta que os pongo la salsa sabe mucho a tomate y deja un regusto picante en la lengua, pero como decía mi abuelo " a eso tiene que saber" así que fiaros de él que de tapeo sabe un rato, jejeje.

Las bravas que os traigo yo son de mi último (aunque espero que no último, jejeje) regalo de cumpleaños.
Un libro que llevaba mucho tiempo queriendo y que me ha encantado!! Tiene todas las recetas caseras, tradicionales, viejunas y tipiquísimas de España... desde el gazpacho, los buñuelos de bacalao, el arroz con leche pasando por los churros a capítulos sobre con qué abastecer la nevera.
A ver, es un recetario de esos de hace 50 años... pero muy divertido, bien explicado con unas fotos geniales y con recetas que creo que todos deberíamos saber hacer sin necesidad de consultar un libro... yo estoy en ello y os recomiendo que os animéis.
Se llama "Cocina sin tonterías" y además de libro, el título hace referencia al blog de la autora Diana Eslava que junto con su padre Juan Eslava Galán han cocinado este libro. Muy recomendable como digo.

Os dejo ya con la receta, que empiezo a irme por los cerros de Úbeda.

Receta de patatas bravas
Ingredientes para un tapeo de 4 personas, o de 6 con otros platos...

1. Para la salsa:
- 200 gramos de salsa de tomate
- 100 gramos de ketchup
- 1 cucharada de vinagre de vino blanco
- 1 diente de ajo triturado
- unas gotas de salsa picante (yo le puso unas 10 de tabasco... porque sino sabía demasiado a tomate)
- una puntita de pimentón dulce
- una pizca de sal
- un poco de pimienta
2. Para las patatas:
- 2 patatas hermosas
- aceite de girasol para freir
- sal

Modo de hacerlo:
1. Yo comencé preparando las patatas... para ello TRUCO!! primero las corté en trozos medianos y las puse a cocer en una sartén con lo justo de agua para cubrirlas. Es un truquito que aprendí de mi abuela, si cueces antes las patatas por dentro quedan muy tiernas, cuando estén hechas pero un poco duritas las sacamos, colamos y a una sartén a freir normalmente... quedan mucho más jugosas y a la vez cremosas.
El truco de la sartén lo aprendí de Jamie Oliver, y tiene sentido, el calor se reparte mejor, no hay tanta agua y las patatas se hacen antes.
2. Una vez las patatas estén cocidas... unos 20 minutos después, ponemos a calentar aceite en una sartén (yo para freir uso aceite de girasol, a parte de por el ahorro porque el sabor me gusta más) y freimos tranquilamente otros 10 minutos hasta que estén bien doraditas, crujientes por fuera y jugosas por dentro.
3. Vamos con la salsa que no tiene más ciencia que verter todos los ingredientes en un cazo y dejar cocer 10 minutos hasta que espese, se reduzca y el sabor se acentúe.
Si es verdad que esta salsa es mejor cocinarla un día y consumirla al siguiente... hice la prueba, la preparé un día (el de las fotos) sobró salsa y al emplearla en días posteriores me resultó más rica que la primera vez.
4. Finalmente emplatamos, las patatas que habremos secado con una toalla de papel del exceso de grasa y por encima unas cucharadas (sin empapuzar las patatas) de salsa.

Espolvoreamos con perejíl... no me preguntéis porqué así lo he visto en miles de bares, le banderilleamos con unos palillos y a servir calentito.

Y esto ha sido todo... como veis no tienen ninguna ciencia, se hacen con cuatro cosas que siempre tenemos en la despensa y hacerlo es tan sencillo como no clavarse un palillo en el ojo...así que ánimo y a tapear en casa un día de estos.
Yo os veo en unos días.
Un besazo enorme a todos, Luz.

5 comentarios:

  1. Luz, que gusto patear madrid con tu papi de esa forma que nos cuentas, seguro que asi se ven muchas cosas en un dia jejeje, bueno estas patatitas bravas son de esas tapas de toda la vida, que me encantan, es cierto que se toman mas en los bares que en casa, a ti te han quedado de cine. Mil besicos amiga

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  2. Qué entradas tan entretenidas compartes, Luz, nos encantan. Y esa tapita de bravas qué buenass!!

    besos

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  3. Unas patatitas muy ricas!! Me las guardo!
    Un abrazo!!

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  4. Muy buena versión! Que ricas que tenían que estar!!! ;)

    Besos!

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  5. Es que cuando cuentas estas anécdotas no puedo evitar imaginarte de niña, con la flor en una mano y el boquerón en la otra dando vueltas en la plaza, me da la risa y ya no puedo leer la receta, aunque he hecho un esfuerzo y si, la he leído y te ha quedado estupenda.
    Besos y flores

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