jueves, 22 de agosto de 2013

Ensalada Ottolenghi... o de prochiutto, canónigos y melocotones a la brasa


Hola a todos, ¿cómo va el mes de agosto? ¡¡yo estoy agotada!! ¿Quién dijo eso de que las vacaciones son descanso? ¡¡Qué pedazo de trolero!! Yo no paro en todo el día!!.
También es verdad que porque yo soy de esas que condensa cinco actividades en cinco minutos libres... pero eso es otra historia,...



No sé si os lo había contado pero este es el primer verano que Almu y yo pasamos en nuestra casa de vacaciones... una casa que compraron mis padres hace años pero que hasta ahora teníamos alquilada. Total que el año pasado quedó desocupada y decidimos dejar de alquilarla y disfrutarla nosotros todo el año. Un lujazo, la verdad... ¡¡¡y un desastre!!! A parte de la puesta a punto bastante importante que ha habido que hacer... nos hemos pasado los meses de junio y julio comprando de todo como descosidas... ¡¡madre mía una no sabe la cantidad de cosas que una casa necesita hasta que se pone a montar una!! Que si un prensa-ajos y un felpudo, que si una lámpara y alargadores, caja de herramientas y abre botellas, un timbre para la puerta y unos botelleros... ¡¡¡yo que sé!!!
Así que entre reparaciones, mudanza, decoración, montaje de muebles y juntas de vecinos hemos llegado hasta hoy,... mezclando planes playeros, claro!! como hacer cuajada, ponerme morena (yo, que ya lo soy, jejeje... con un par de días parezco un conguito... Almu, ejem... ella es otra historia... no me preguntéis porqué pero se ha puesto morena en todas partes... ¡¡salvo las pantorrillas que siguen super blancas!! ¿?¿?¿?¿?), hacer excursiones, salir de recaditos, a comer pintxos, helados, cenar... vaya que se nos va el día en comer... más si cabe cuanto que yo sigo cocinando un montón...
Total... ¡¡que estoy muerta!!.
Y llega la peor parte del verano.... esos últimos diez días en que TODO se acumula, ¿no os pasa a vosotros?.
Yo sigo siempre el mismo ciclo... que sí, que ya sé... que no sé porqué si ya me lo conozco no hago nada para solucionarlo... pero es que es superior a mí... no lo veo venir y ea... locura total.
Lo que os decía, nosotras empezamos el verano con unos primeros días organizando como locas, abrir la casa, organizar la casa, reparar la casa (este año cambiar la caldera in extremis... reparar el retrete y montar los muebles de la terraza), hacer compra, avisar a todo quisque que has llegado (¡¡cómo si en un pueblo tan pequeño no nos cruzáramos con todo el mundo 3 veces al día!!, pero hija, las costumbres son las costumbres), etc...
Los siguienes días te dedicas a vaguear, disfrutar, comer, dormir, nadar... todo a la vez y en jornadas de miles de horas... porque el día se estira, y estira... y estira... y a pesar de que por la noche trasnochas al día siguiente ea... al pie del cañón que todo vuelve a empezar... Jesús qué estrés...
Y por fín la última parte de las vacaciones, esa en la que te empiezas a agobiear por las cosas que no has hecho, la gestión para que te cambien el contador del agua... la excursión en bici al faro, la visita a Francia y esos amigos de Madrid que se vienen varios días... y todo eso en la época de las CENAS!!. No me preguntéis porqué pero a estas alturas todo el mundo queda con todo el mundo a cenar, vale que ya hemos quedado anteriormente... pero de repente esas cenas... ¡¡tienen nombre!! la cena de amigos de vacaciones, cena de primos, cena de ya estamos todos, cena de aniversario de mis abuelos, cena de vienen mis amigos de Madrid y cena de despedida del verano... esas señoras y señores son las cenas que tengo de aquí al próximo viernes que decimos von voyage.

Otra cosa que os quiero hacer notar es que esto es el NORTE, sí, en mayúsculas, inmenso, generoso, pachorra, amigable y expléndido... vaya que las cenas aquí son sinónimo de banquete, con sus pintxos previos del tamaño de platos principales en Madrid, pasando por los platos para compartir ya en el restaurante y que no incluyen de ningún modo ensaladitas ni aperitivos light, no... que no nos sacáis de las croquetas, los calamares y las anchoas fritas. Pasamos luego a los platos principales... que aquí... ¡¡ya te dicen que son para dos personas!! Pescados frescos, riquísimos y enormes!! Besugo, rodaballo, gallos del tamaño de mi muslo o txipirones, bacalao o bonito... todo ello sin olvidarnos dejar sitio para un postre,... véase, tabla de quesos, cuajada y leche frita, estos sí... para compartir, jejeje....
Total que no sales rodando no... que no hay quien te mueva del asiento...

Así que al día siguiente y antes de volver a la orgía gastronómica y para aguantar los maratones de actividad diurna uno de los almuerzos estrella de este verano están siendo las ensaladas.
También es verdad que aquí es un lujazo hacer ensalada. Como os conté en la entrada anterior, tenemos mercado de productos de caserío dos veces por semana... con lo que yo compro allí lechugas, tomates, fruta y lo que se tercie.
Y con ello hago ensaladas como estas... otro lujazo.
Os reconozco que yo para el tema ensaladas tengo cero imaginación... soy una sosa como diría mi hermana,... que tira más por pillar lo que le entre por los ojos de la despensa y hacer un mix. Yo no puedo... para mí las ensaladas tienen que tener alguna coherencia de sabores, texturas y aspecto... así que me dedico a peinar la red y mis libros de cocina reuniendo ideas que me llamen la atención.

Esta receta... o muy parecida, la descubrí en el libro de cocina de Ottolenghi. No sé si conocéis este sitio, o sitios habría que decir. Son unos establecimientos londineses regentados por dos amigos, Yotam Ottolenghi y Sami Tamimi un judío y un palestino que hicieron una curiosa hermandad en Londres y de ella nació su local, un local de comida principalmente vegana que combina ingredientes, sabores y elaboraciones propias de sus culturas de nacimiento y que han hecho de su establecimiento un referente en Londres, lo que supuso la apertura de otros dos locales más.
Pues bien, en mi cumpleaños mi amiga María Eugenia me regaló uno de sus libros de cocina el primero... y uno de mis favoritos!!!.
Aún no he podido sacarle mucho partido... pero todo llegará.
Recetas riquisimas, curiosas, muy diversas  y completo en cuanto a su repertorio que incluye desde salsas básicas (cómo hacer tu propia pasta tahine) hasta panes, tartas, chocolates y conservas.

Pues la receta de hoy es una versión de una del libro. Digo versión porque fue una de las que se me quedó grabada en la retina, lo típico que lo ves una vez y te quedas con el gusanillo, pues yo con esta ensalada... así que sin seguir su receta he tuneado la imagen que ví y he hecho esta.
Espero que os guste, a nosotras nos encantó, por un lado el sabor agrio e intenso de los canónigos, el salado y rico del jamón y por último el dulce y jugoso de los melocotones. Muy, muy rico, completo y visualmente veréis que apetecible.
La he preparado también este verano en algunas cenas y es éxito garantizado.
Aquí os la dejo.

Receta de ensalada de prochiutto, canónigos y melocotones a la brasa.

Ingredientes (para dos platos principales o una ensalada para picar 4 personas):
- Una bolsa de canónigos o mezclum de lechugas.
- 2 melocotones maduros
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharada de mantequilla
- 6 lonchas de jamón serrano, prochiutto o jamón de Parma
- Media cebolleta
- Aceite de oliva
- Zumo de medio limón
- Sal y pimienta

Modo de hacerlo:
1. Lo primero será lavar los canónigos, la cebolleta y los melocotones.
2. A continuación cortamos los melocotones en gajos, 8 gajos por pieza de fruta.
3. Los espolvoreamos con el azúcar, que se impregne bien, para que luego se caramelicen a la brasa.
4. Ponemos una sartén al fuego y a continuación derretimos la cucharada de mantequilla en ella.
5. Braseamos los melocotones unos 2 minutos por cada lado, lo justo para que se caramelice la fruta, pero no para que se haga compota.
6. Mientras picamos finamente la cebolleta. A nosotras no nos gusta el sabor intenso que deja la cebolla y la cebolleta en la boca... así que he aprendido un truquito para quitarle ese "tufo" a ambas... y que consiste en una vez picada se coloca en un bol cubierta de vinagre y con un puñado de sal, se estruja con la mano en el líquido... parece que los otros dos sabores intensos anulan el de la cebolla... dejamos 5 minutos reposar en el líquido, luego colamos por un chino y lavamos bien la cebolla y lista para usar.
7. Con todos los ingredientes dispuestos componemos la ensalada. Abajo una capa de canónigos, a continuación la cebolleta, luego unas lonchas de jamón y por último los gajos de melocotón.
8. Para el aliño yo uso el clásico de aceite, zumo de limón, sal y pimienta.  Lo preparo y mezclo en bol a parte y luego aliño con 3 o 4 cucharadas del mismo a la ensalada. Listo.

Os diré que es un plato completo, saciante muy rico de sabor, distinto y a la vez muy apetecible. Ya me diréis vosotros.
Con esto os dejo por hoy... que tengo que empezar a calentar para la cena de esta noche... ya sabéis ejercicios de mandíbula, estiramiento de estómago, etc... jejeje...
Un abrazo a todos, disfrutar mucho de estos días, muchísimo...  Luz.

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