lunes, 5 de agosto de 2013

Ya estoy de vuelta




Hola de nuevo a todos...¡¡qué ganas tenía de volver!!
Y cuánto siento la desaparición... no, no me había ido de vacaciones, ni me ha pasado nada, ni he sido premiada con un viaje alrededor del mundo o similar... no.



Pufff... han sucedido todas esas mil y una cosas que hacen que de repente tu vida se vuelva un caos... esas mil cosas que hacen que de repente el día tenga la mitad de sus horas, dramas familiares, problemas de salud, líos financieros sumados a follones en el trabajo y aderezado con trastornos y mudanzas variadas... pronóstico para el mes de julio ¡¡¡llega el fin de mi mundo!!!.
Vale, ya sabéis todos que soy muy dramática... pero si es cierto que este mes ha sido un infierno absoluto, lo peor... ¿sabéis esos meses en los que planeas miles de cosas perfectamente ordenadas... porque, ¡oye! resulta que en el trabajo tienes un respiro, mi hermana ya estaba de vacaciones, tienes tiempo de sobra y una agenda milimetrada obsesivamente?
Pues nada hija... que la ley de Murphy golpea cuando menos te lo esperas... y yo no he podido parar ni a respirar en el trabajo, mi hermana de vacaciones nada y la planificación ejem... adolece siempre de un poderoso defecto... ¡¡que es TÚ organización!! ejem... no la de toda la humanidad... como me han repetido mil y una veces este último mes, vaya... que si llamo al fontanero un día, pensando que "se pasará" al siguiente y no se pasa... ¿porqué le echo la bronca?... ¡¡él no había concretado conmigo todavía!!.

Total que el viernes pasado me subí al tren dopada hasta arriba de ibuprofenos (el mismo día anterior mientras cenaba un grano de sal gorda me saltó un empaste), cargada de Almax para paliar los efectos de "vaca-burra me meto 4 ibuprofenos de golpe y que me insensibilice todo el lado izquierdo de mi cabeza que es el que me mata de dolor aunque luego me arda el estómago 4 días" y con un portafolio que me río yo de los señores ministros... con listas, listas y más listas de presupuestos, facturas, listas de la compra, partes de incidencias, cuentas y Dios sabe qué más (que aún tiene que pasárseme el efecto del antiácido antes de chutarme una nueva dosis de "valor en bolsita" para meter la cabeza en esa carpeta) para llegar a mi "reposo de la playa" a bregar con repartidores lelos de 15 años a los que tengo que gritar y no puedo (pobrecitos míos... ¡¡qué mala es la educación que se da en este país!!), con amables señoritas de El Corte Inglés que tienen que atender con una sonrisa a la gorgona esa que llama por teléfono y se pone cuál arpía a lanzar los sapos y culebras que no pudo soltar al repartidor monosilábico del "ehhhhmmmmm" que más que monosilábico por cómo estiraba la palabra tenía más conversación que el Presidente dando el discurso sobre el Estado de la Nación.

Y tras varios días disfrutando de mi "reposo de la playa"... léase... abrazando al contenedor de basura cuatro veces al día... porque después de todas las visitas no sólo nos tuteamos, no... que yo cada vez que voy le meto mano ahí, en vivo y en directo (una no aprende el valor de sacar la basura al rellano y que misteriosamente desaparezca sin hacer ningún ruido hasta que la basura se acumula en el recibidor de su casa) para que se zampe esa tele de los 90 que pesa sin exagerar 15 kilos y que comparada con una tele nueva hace pensar en lo que hemos avanzado en estos 20 años; las pobres plantas que no han aguantado el invierno a la intemperie, las cajas y más cajas de mudanza que hay que vaciar en su contenedor respectivo... plástico, embases, cartón... lo que hace que mi apasionada aventura con el contenedor se convierta en una orgía a 4 bandas que me han dejado con unas agujetas que me han hecho reincidir en el ibuprofeno.
Aunque claro... también influyen los muebles tipo "móntelo usted mismo" que Almu y yo nos hemos currado con nuestra moñoña caja de herramientas... los cuadros que colgar, los cristales rotos que tirar, retretes que fugan, calentadores que no calientan y el electricista que se presenta cuando estás en medio de la caja con una compra de dos carros y la señorita te dice que hoy no hacen más pedido a domicilio.

Vale... pufff... ¡¡menudo desahogo!! Pero tranquilos, ya lo dejo... o más bien os dejo en paz... que la tónica de este verano es descansar... fluir... disfrutar y cocinar... ¡¡sí cocinar!!.
Es una de las cosas que más he hecho estos días... a parte de porque obviamente una tiene que comer... porque en cuanto he llegado a casa, de vacaciones, sin horarios, planes o agendas lo que más me ha apetecido es ¡¡ponerme a hornear!!.
¿Veis como no puedo desintoxicarme del ibuprofeno? ¿Que lo mío es crónico?
Creo que uno sabe cuándo es un cocinillas sin remedio cuando allá donde esté piensa en cocinas, productos e ideas de recetas... es lo que me pasa a mí, por eso este mes no sólo quiero seguir publicando, sino que quiero enseñaros lo que voy preparando aquí.
Recetas de verano, sencillotas, muy ricas, picoteo para tardes con amigos, guisotes de 3 días tirando de ellos al subir de la playa, cremas, ensaladas y bocadillos en modo cena de plato combinado... esa es la idea.

Así que no perdáis la paciencia que no me he ido muy lejos.
Las fotos del post son de algunas de las recetas que ya hemos probado por aquí y de las que pronto os pondré receta.

Pdt: Como algunos recordaréis el 30 de julio el blog cumplió un añito... pero dado que esto fue un completo desastre he decidido hacerme la loca y celebrarlo con vosotros a la vuelta de vacaciones, ¿os parece?.

Un besazo enorme a todos y muchas, muchas gracias por seguir pasándoos por aquí.

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