viernes, 7 de febrero de 2014

Lingüini vongole




¡¡Feliz viernes a todos!! ¡¡Qué bien que ya llega el fin de semana!! Ummm se perfila como unos días con más sesiones de sofá y mantita... pero... ¡¡qué lujazo!! Con el frío y la lluvia... lo que apetece es hacer planes caseros... sesiones de Risk hasta las tantas, cenas con chili y nachos, mañanas de quedarse acurrucada en la cama leyendo... días para hacer tartas y coser colchas... sip... yo soy de esas...



Mis amigos dicen que yo hubiera sido un partidazo como colona del Oeste... hago conservas, tartas y colchas, jejejejeje....
Lo más importante... son cosas que disfruto, me relajan y me animan muchísimo.

Volviendo a nuestro repertorio sanvalentinero hoy os traigo una receta que me encanta... una receta que además creo que es romántica a más no poder... seguro que no entendéis porqué... tranquilos, enseguida os cuento, jejeje.
Hace poco, con motivo de la receta del pudding de donuts os hablé de mi primera experiencia en novelas románticas... en concreto las novelas de Linda Howard... y ya hace tiempo os conté que ummmm... yo tengo una vena un poco terca y obsesiva, que ejem... aunque no es para preocuparse sí hace que sea un rasgo de mi carácter... ¿cuál? Ummm pues que cuando me gusta una cosa la exprimo hasta agotarla...
El primer indicio que tuve de esta tendencia fue cuando hace unos 15 años me quitaron las muelas del juicio... la 4 a la vez!! Si... anestesia, ingreso en hospital, familia revoloteando y Luz tapada con una bufanda dos semanas enteras como si tuviera paperas... Conclusión: un primo mío... 10 años mayor que yo y que yo lo veía como mi primo "guay" me regaló un disco de Oasis,... ummm... total que entre el aburrimiento y que yo pensaba que estos tíos debían de ser lo más si a mi primo le gustaban... ummm sólo os diré que a día de hoy la gente alucina con mi colección de CD´s de Oasis bien puesta en mi salón entre discos de Ella Baila Sola y Malú, jejeje...

El siguiente indicio fueron las novelas de Jane Austen... por la misma época y a raíz de un gripón mi amiga Eva me recomendó Orgullo y Perjuicio... ¡¡fue el primer libro que me leí de tirón!! 5 horas y ventilado... al cabo de los 5 días de cama me había leído todos sus libros....
Si... una es un poco ansiosa... y obsesiva... me chiflaba Brad Pitt (como a todas... no lo neguéis) pues una con 14 años tragándose TODAS sus películas... que en ese entonces ni eran tantas ni muy aptas, la verdad... ejem... Seven sigue siendo el motivo más frecuente de mis pesadillas...

Total, que cuando descubrí que Linda Howard era la punta del iceberg... jejeje... ¡¡buena la había hecho!! El problema es que tampoco creáis que había tantos libros de esta autora disponibles... (ahora, gracias a las sombras de Grey resulta que las editoriales están haciendo su agosto),  así que pronto tuve que buscar en otra parte.
Almu, la pobre, lo pasa fatal cuando la arrastro a la sección de libros románticos... (reconozcámoslo también... esa sección y sus libros rosas con portadas de parejas desnudas no hacen mucho por el género) porque yo soy de las que comenta los argumentos en voz alta... al principio se divierte... porque echamos unas risas... pero cuando empieza a opinar la gente, cuando me pongo a recomendar libros... o lo peor... cuando pregunto o pido ayuda a un dependiente ella empieza su retirada silenciosa en modo... ups... me he equivocado de pasillo.
Bueno... pues en una de mis incursiones pregunté a un dependiente sobre una autora parecida a Linda Howard... y me recomendó a Nora Roberts.... ooooo.... ¡¡me encantan sus libros!!
Son románticos, sí... pero me gustan sus tramas, suelen ser de misterio y las historias enganchan... total... que como dicen mis primos ahora me dedico a pagarles la universidad a los hijos de Nora... con todos los libros suyos que tengo, jejeje... mis preferidos... la serie de Eve Dallas.

Una de las cosas que más me gustan de los libros de Nora Roberts es que la gente cocina... y come. Ejem... ya sé que esto es una obviedad, pero la literatura de hoy es bastante "anoréxica" culinariamente hablando y me resulta muy extraño que en un mundo en que la alimentación es uno de los temas más candentes (desde cualquier punto de vista) en muchos de los libros que leo la gente... literalmente... no coma.
Pero eso no pasa en los libros de Nora... se nota que a ella le gusta cocinar y que cocina... porque en sus libros alguien siempre lo hace... con mejor o peor éxito, con una u otra receta o siempre con la misma... pero cocinan y comen.
En uno de estos libros (de los que jamás recuerdo los títulos... suelen ser traducciones malísimas y títulos absurdos... yo de lo que me acuerdo es de los personajes o de la historia en sí), el protagonista es un chef italiano muy cliché... muy moreno, muy suelto y muy encantador, jejeje... que enamora a su rígida publicista con sus platos de pasta... sí, la historia también es muy cliché... pero entretiene.
Uno de esos platos son sus lingüini vongole... y desde que leí el libro son uno de los platos más románticos que conozco... si queréis saber porqué... habrá que leer el libro, ¿no?.

Me encanta esta receta por varias cosas... por un lado porque es una receta muy fácil de hacer... aunque no lo parece. Además es una receta napolitana... y uno de los sueños de mi vida es pasar mi luna de miel en Capri... eso lo sabe todo el mundo, no es ningún misterio. En tercer lugar es una receta rápida... de las listas en 20 minutos aunque parece que has estado metido horas en la cocina. Y por último es deliciosa.

Honestamente... la receta consiste en hacer unas almejas a la marinera... unos espaguettis o lingüini cocidos y en mezclar ambas cosas....

Os dejo con la receta.

Lingüini vongole (alle vongole in bianco... porque mis lingüini no llevan tomate).
Ingredientes para dos personas:
- 300 gramos de pasta (de la que más os guste... lo suyo es hacerla con pasta larga... y por el título del plato veréis que son con lingüini... también veréis por las fotos que los míos son espaguettis mondos y lirondos... no encontré en el super lingüini... por eso, sin presiones comprar la pasta que más os guste).
- 600 gramos de almejas (parece mucha cantidad pero no cunde mucho...)
- Un chorro de aceite
- 1 diente de ajo
- 1 puñado de perejil fresco (nada de ese en polvo eh!!! que os cargáis la receta)
- 1 cucharadita de harina
- 1 vaso de vino blanco
- 1 guindilla (si os gusta el picante... sino no la pongáis)
- Queso parmesano rallado

Modo de hacerlo:
1. Ponemos agua a hervir para cocer la pasta. Yo le pongo un puñado de sal... pero que cada uno la cueza como suela hacerlo en casa.
2. Mientras vamos limpiando las almejas... para eso las ponemos en un bol con agua fría y un gran puñado de sal y las dejamos a remojo media hora.
3. Una vez el agua de la pasta hierva incorporamos la pasta y nos ponemos a preparar la salsa.
4. Picamos el diente de ajo y el perejil bien finito.
5. Ponemos una sartén grandecita o una cazuela al fuego con un chorro de aceite que cubra bien toda la superficie.
6. Una vez el aceite esté caliente añadimos el diente de ajo y lo dejamos bailar y chisporrotear un par de minutos, añadimos a continuación la harina, que desleímos en el aceite y dejamos que se cocine un par de minutos más... en los que podemos ir removiendo la pasta.
7. Una vez la harina esté cocinada (es importante), añadimos el perejil, dejamos que se fria un poquito y cuando adquiera ese tono verde intenso echamos la guindilla y el vaso de vino blanco. Removemos todo bien y dejamos que el alcohol se evapore y la salsa reduzca dándole cada pocos minutos algunos remeneones con el asa.
8. Cuando la salsa esté lista (unos 4 minutos después de echar el vino) incorporamos las almejas, tapamos la sartén o cazuela y dejamos otros 3 minutos que las almejas se abran.
9. Probamos la pasta entonces y ya estará al dente... sacamos del fuego, escurrimos el agua ¡¡CUIDADO!! Reservando un par de vasos del agua de cocer la pasta, y reservamos esta.
10. Destapamos la sartén y removemos un poco, sacamos las almejas que no se han abierto, y de las que sí y con cuidado de no escaldarnos los dedos pero sin contemplaciones que tampoco quema tanto quitamos una de las conchas a las almejas (ahora vamos a añadir la pasta y queremos que nos quepa bien todo).
11. Como digo incorporamos la pasta a las almejas en salsa verde, dejamos que empape bien la pasta y si veis que se queda un poco seca añadimos un poco del agua de cocción de la pasta (de 1/2 vaso en 1/2 vaso... nada de encharcar la sartén).
12. Damos un par de remeneones más y sacamos del fuego. Servimos ambos platos y acompañamos de perejil picado y parmesano rallado... os aseguro que está buenísimo.

Ea... mi receta para hoy... Os recomiendo que si no sois muy duchos en el tema moluscos... si no habéis cocido un mejillón en vuestra vida, vamos... hagáis prueba antes con este plato... sé que no es precisamente barato, pero es de los que a lo mejor no salen a la primera, yo aviso.
Sí es cierto que las almejas hay que comprarlas frescas y hacerlas dentro de los dos días siguientes máximo a haberlas comprado... aunque mejor si preguntáis a vuestro pescadero que os sabrá decir su "fecha de caducidad"... y en esto, por favor hacerle caso porque no hay nada peor que ponerse malo por un marisco en mal estado.... ¡¡y más en San Valentín!!
Luego podéis conservarlas en un recipiente hermético en la parte más fría de vuestra nevera, con peso encima para que no se abran.

Por lo demás veréis que tardáis lo mismo que en preparar la pasta, que lleva muy pocos ingredientes y que las almejas podéis comprarlas ese mismo día en el último momento... será casi lo mejor, jejeje.

Espero que esta receta os haya gustado... y que os animéis a probarla y me contéis cómo os ha ido... sabéis que si tenéis cualquier duda podéis preguntarme, ¿vale?... ninguna pregunta es tonta... os lo aseguro... al contrario, en cocina todas son importantes, y más si se os queda un paso atravesado, ¿verdad?
Bueno... un besuco enorme a todos.
Luz.

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