viernes, 5 de septiembre de 2014

Flan.... o una manera de que los niños tomen leche. 1º receta de la infancia.


¡¡Hola a todos de nuevos!! Ummm... vamos a arrancar este mes de concurso de recetas infantiles (¿qué no sabes de lo que te hablo? Carita sorprendida!!!!!!! ¡¡Entérate y participa!!) con una de mis favoritas... con un flan.



Porque también estoy un poco como un flan con esto del concurso, jejeje y os veo un poco tímidos a la hora de dejar comentarios... ummm no he dejado a nadie en paz preguntando porqué no me habéis bombardeado con respuestas... hasta que mi amiga Isa me ha dicho que puede que la gente esté pensando más en una comida glamurosa que le gustara de niño, que en su plato preferido de pequeño, que sería... suponemos cosas más sencillas tipos purés, sopas de fideos o filetes empanados..... ¡¡pues eso es lo que quiero leer!! Nada de recetas rebuscadas... no... el bocadillo de mantequilla con azúcar, el bollo de la Pantera rosa (del que por cierto tengo receta, jejeje... por si algún lanzado va y me pone ese comentario), las sopas de ajo o los huevos con salchichas... que todos hemos sido niños antes que cocinillas, jejeje.... y en mi caso muy mala comedora!!

Ya os he contado más veces la pereza que me daba comer, la cantidad de cosas (por no decir casi todas) que no me gustaban, y la paciencia que tenían que tener en casa y en el cole conmigo....
También os he dicho más veces (y siento repetirme, jejeje), que creo que gran parte de los problemas que las familias tienen en casa para que los hijos remolones coman está en la propia comida, en la manera de cocinarla y además de dársela.

Creo que a cualquiera nos echaría para atrás estar sentado en medio de la cocina mientras todos los demás entran y salen haciendo sus cosas... tu delante del plato más triste de judías verdes que hayas visto en tu vida removiendo y removiendo y bebiendo agua como si fueras un camello perdido en el desierto... y tu madre/padre venga a decirte "ala come, venga termina, que comas, llévate más cantidad a la boca, quieres terminar ya que nos vamos.... mira que no tengo tiempo para tenerte aquí!!" y así, conclusión, os puedo asegurar que la judia va a acabar... o bien en la servilleta, o bien en el retrete cuando el niño se llene los carrillos y vaya de estranjis al baño o bien directamente en la basura cuando vaya la mamá/papá y se harte.

Seguro que esta escena nos suena a todos... por haberla vivido o por vivirla ahora con nuestros niños... que la vida ya es lo suficientemente ajetreada, complicada y rápida como para andar entreniéndonos con la comida de los niños ¿no? Ummmm...... pues yo no estoy de acuerdo!!

Creo que hay que preocuparse cada vez más, si cabe, por lo que comen nuestros niños, para empezar que vayan bien comidos, que coman de todo y con gusto, y para ello hay mil trucos, opciones y fórmulas para que aunque vayamos con prisas o no tengamos mucho tiempo o pericia para cocinar a nuestros niños les guste comer.

Este flan, por ejemplo, era la fórmula que tenía mi abuela de hacerme beber leche... No sé si os acordáis pero hace unos 25 años (ay Señor!!!) la leche que se tomaba, leche entera... nada de esas "tonterías" de leche desnatada ni nada de eso... era una leche con sabor muy fuerte, que se cortaba al par de días de tenerla en la nevera y el mismo día como te la dejaras fuera de la nevera un día de calor... una leche que incorporaba las aterradoras ¡¡NATAS!! ¡¡¡¡qué absoluto asco!!!! Daba lo mismo que la leche estuviera fría o caliente... ahí tenías la sorpresa... tú bebiendo tu leche más o menos recelosa..... y ¡¡¡ZAS!!! Ahí iba por tu garganta.... yo, literalmente era momento nata = momento arcada y momento devolver la leche... que encima se quedaba un regusto asqueroso en la boca!!

En fin... ni el que me pasaran la leche con colador delante de mis narices, ni que me la ahogaran en cacao, ni que me la quisieran dar a deshora a ver si colaba... no había manera!! La niña no tomaba leche.
Lo que la niña zampaba allá donde fuera eran petisuis, babybells, quesos de todo tipo y muchos postres.... así que mi abuela, más lista que el hambre (y todo hay que decirlo, con excedente de huevos de su gallinero) comenzó a venir a casa y a tener preparado siempre que íbamos unos flanes....
El flan es mitad huevo, mitad leche... pero como tampoco comía bien el huevo, jejeje... así al menos mis padres tenían algo con lo que extorsionarme, jejeje...

Muchos años después, (esto de la leche que os estoy contando debía tener yo 5 o 6 años) mi abuela seguía teniendo flan hecho para cuando yo iba... es la primera receta consciente que he hecho con ella... desde el caramelo que hacíamos manualmente juntas al calor de la cocina de gas, a cascar los huevos (que ella hacía con una mano y que yo imitaba en un cuenco al lado y que luego había que colar, jejeje), poner despacito los moldes en el baño maría y luego desmoldarlos con mucho cuidado.... que en mis prisas siempre acababan medio rotos.

El año pasado, ya lo sabéis casi todos, falleció mi abuela... y para mi gran alegría mis tías me han regalado gran parte del menaje de cocina de mi abuela... sus ollas, cazuelas, algunas fuentes de servir antiguas, sus delantales que aún huelen a ella, una batería de ollitas de alpaca medio combadas cuyas tapas ninguna coinciden.... ¡¡y sus moldes para flan!!. No no son estas tazas que veis (estas, a muchos os sonarán son de la tienda Casa... por si alguno les apetece, son muy bonitas y este verano las he usado un montón), ya haré algún pudding, flan o gelatina con sus moldes.

Por ahora os quiero dejar mi receta de flan... que os recomiendo mucho... tremendamente rico, dulce, con sabor a vainilla (pero que igual podéis sustituir por naranja, cacao en polvo, canela o cardamomo). Como veréis en realidad, a pesar de que parezca entretenido de hacer no es así en absoluto... se trata de hacer la mezcla de la crema, verterla en los moldes a los que habremos puesto una capa de caramelo, y meter al horno al baño maría hasta que se cuajen... luego hay que dejarlos enfriar, desmoldarlos y listos para comer.

Receta de flan de vainilla, versión mi abuela.


Ingredientes para 6 boles pequeños, 8 moldecitos de flan individual -de esas flaneras metálicas que también venden en el chino- o un flan grande:
- 1 taza de nata para montar (antes usaba sólo 3 tazas de leche... ahora he ajustado las cantidades porque creo que la nata aporta más cremosidad y sabor a lácteo que la leche... que yo suelo usar desnatada, jejeje, así que si tenéis una buena leche y preferís usarla toda sustituir la nata y poner 3 tazas de leche entera)
- 1/2 taza de leche
- 1 vaina de vainilla
- 2 huevos grandes
- 1 yema de huevo grande
- Un pellizco de sal
- 3 cucharadas de azúcar
- 3 cucharadas de agua
- 1/2 taza de azúcar

Modo de hacerlo:



*** Lo primero que os quiero señalar es que como veis en la foto yo para hacer mis flanes he usado unas tazas de desayuno convencionales... con que sean aptas para horno os sirven... podéis usar cualquier tipo de taza, cuenco, molde, o recipiente que sea apto para el horno, luego os vaya a dejar una bonita forma al flan y lo más importante... que al colocar en el horno al baño maría el agua se le distribuya por todos lados... por eso no sería aconsejable hacerlo en unos moldes de cupcakes... por ejemplo. Pero como veis no hace falta ningún cacharro especial.***
1. Empezando precalentando el horno a 180ºC calor arriba y abajo.
2. Ahora vamos a comenzar la receta elaborando el caramelo que coronará la parte superior del flan. Así colocáis en una cazuela un poco grandecita y baja la media taza de azúcar y las tres cucharadas de agua, removéis para que el azúcar se empape por igual y lo ponéis al fuego a temperatura media. Tenéis que dejarlo al fuego sin tocar al menos 15 minutos... hasta que veáis que se forma un caramelo de un marrón intenso y bien espesito... lo único que teneís que hacer es tener paciencia y no tocar... ¡¡cuidado que la quemadura de caramelo es la más dolorosa del mundo!! ¡¡no queremos sustos!!.
3. Una vez esté listo el caramelo distribuimos un poquito por cada recipiente, y luego vamos girando este para que el caramelo quede adherido por toda la pared de la taza... veréis que cuando desmoldemos el flan el caramelo estará líquido y es el juguito que sale de la taza.
*** Otras dos recomendaciones: si no os atrevéis con el caramelo o veis que es un engorro siempre podéis usar el caramelo que venden... ese para tortitas, funciona igual de bien y yo en algún apuro de desesperación por antojo lo he usado sin complejos, jejeje...
Y otra cosa, ya de tipo doméstico. Para limpiar aquello que uséis para hacer el caramelo y que veáis que se ha manchado con éste y se ha solidificado caramelo en él lo que tenéis que hacer es dejar reposar la cazuela, y la cuchara que hayáis usado en agua hirviendo... de forma que el caramelo se disuelva en esta y luego podáis limpiar los cacharros sin problema.***
4. Pasamos ya a preparar la crema para el flan. Así, lo primero que hacemos es poner la leche, la nata y la vaina de vainilla en una cazuela y calentar a fuego medio hasta que comience a hervir.... momento en que apagamos el fuego, reservamos a un lado la leche, sacamos la vaina de vainilla y la abrimos, separando las semillas de vainilla y volviéndolas a introducir en nuestra leche.
5. A continuación en un bol batimos los huevos junto con la yema y el azúcar hasta que tengamos una mezcla cremosa, blanqueada y bien integrada.
6. En ese momento incorporamos despacito para que el huevo se vaya atemperando la leche caliente... hasta tener una mezcla líquida sin ningún grumo.
7. Ahora vamos a colocar nuestros recipientes forrados de caramelo en una fuente para horno bien resistente (pensar que la vamos a rellenar de agua hirviendo), y donde quepan bien todos sin rozarse mucho, que habremos colocado encima de la bandeja para horno.
8. A continuación vamos vertiendo la mezcla de crema en los recipientes... hasta dejar un dedo de espacio hasta el borde, más o menos.
9. Y por último rellenamos la fuente del horno de agua hirviendo para hacer un baño maría. A ver... aquí hay varios sistemas y métodos para hacerlo que dependerán sobre todo de donde tengáis ubicado el horno en casa... el mío es de los antiguos y está a ras del suelo... con lo que yo introduzco la bandeja en el horno con el agua hirviendo ya dentro... podéis hacerlo así, o podéis meter la bandeja y rellenar luego la fuente de agua... lo que os resulte más fácil.
Pensar sobre todo en dos cosas: que podáis bien con la bandeja llena de agua hirviendo... y que hay que introducirla con mucho cuidado en el horno porque el agua no puede colarse dentro de los recipientes del flan. Tenerlo en cuenta.
Es importante que el agua del baño maría esté hirviendo.... se la metéis al horno templada o sólo caliente del grifo pensar que el postre no arrancará a cocerse hasta que el agua hierva... y el horno no está a tanta temperatura como para que lo haga sin que pase para ello miles de horas...
10. Dejar cocinar los flanes entre 30 y 40 minutos depende del tamaño de vuestro molde... para comprobar que está bien cocido hacer la prueba del palillo, como con los bizcochos... si sale limpio es que está bien cuajado.
11. Aquí volvemos a la maniobra de la bandeja del horno, jejeje... la sacamos con cuidado y ponemos a enfriar nuestros moldes... es mejor que desmoldemos los flanes cuando estén completamente fríos, pero si estáis ansiosos esperar al menos un par de horas... o comerlos directamente del molde, no los desmoldéis o se os romperán... tiene que asentarse.
12. Para desmoldarlo sólo tenéis que repasar con un cuchillo los bordes del recipiente, poner encima de este un plato de postre y luego sujetando el plato con una mano y el recipiente con la otra darle la vuelta con decisión.... listo.

Ummmm... viendo la receta parece complicada y eterna... pero nada de eso!!! en una hora tenéis vuestros postres listos, caseros, de los de antes y riquísimos... así que animaros.

¡¡Aaahhhh!! Y animaros también ha dejarme vuestros comentarios con vuestras comidas de la infancia... seguro que muchos coincidimos en el flan casero... jejeje... o los flanes flandul que nos daban de pequeños, jejejeje......

Un besote gordo y pronto sigo con otras recetas infantiles... o no tanto, jejeje. Luz.

2 comentarios:

  1. Luz, de verdad que aunque no haya comentado estoy pensando en ello ;)

    En mi casa no había ese problema porque comiamos con leche. A todos los hermanos nos encantaba.pero estoy de acuerdo contigo que comer en esas condiciones tiene que ser un suplicio.

    Deseando estoy de ver los moldes de tu abuela.

    Bss

    Elena
    http://lacajitadenieveselena.blogspot.com.es

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    1. Jejejeje... Elena... estos traumas infantiles, jejeje... la verdad es que volviendo la vista atrás nunca fui una niña ni desnutrida, ni a la que le faltara de nada... aunque también es cierto que con tanto reniego por la comida era la típica niña que de septiembre a junio pillaba todo lo habido y por haber en un radio de un kilómetro a la redonda, jejeje... cuando no eran los piojos era la gripe, sino los miles de viruses que circulan en los coles, los oídos... puuuff... ¡¡lo que tú quieras!!
      En fin... un día de estos os enseño los moldes, jejeje... son un resto arqueológico en toda regla, jejeje...
      Un besazo grande, Luz.

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