viernes, 12 de septiembre de 2014

Lentejas caseras... "abuelita.... ¡¡lentejillas!!... ¡¡y sentada!!. 5º Receta de la infancia

Y aquí estoy de nuevo... sin descanso, jejeje... publicando un día más. Que tengo millones de momentos, recuerdos y recetas de mi infancia que quiero compartir con vosotros... a ver si os animo a participar en el concurso del blog... y así conozco un poquito mejor otros platos infantiles.



Esta lentejas son un clásico en toda casa que se precie, ¿o no? que levanten la mano a los niños a los que no les plantaban delante de las narices, día sí-día no el plato de lentejas, con el dicho ese tan horrible de "si las quieres las comes y sino las dejas"... en mi casa ese dicho venía con coletilla......... "sino las dejas y te las comes de merienda!!!"

Y aquí viene otra historia donde yo soy la princesa torturada a la que amenzan con el plato de comida mientras que el dragón (mi Tata), no me dejaba levantarme de la mesa hasta que el plato no estuviera limpio.....
A las lentejas les tengo un amor/odio especial.... toda mi infancia y mi juventud las he tenido un odio/asco atroz.... era ver el tarro de lentejas preparaditas para el remojo y cerrárseme el estómago, literalmente.... hasta que un buen día Almu y servidora independizaron a su padre y le mandaron a trotar con las cabras (ummmm.... decidió hacerse un hombre de la naturaleza e irse a vivir al culo del mundo) y una tuvo que decidirse a alimentar a su pequeña hermana y a sí misma con algo más que nuggets de pollo y paella findus, jejeje.... así que mi abuela (que es el hada madrina de toda esta historia), una navidad en que las niñas deseaban recibir bolsos y maquillaje recibieron de los "magos" una olla express y un libro de cocina......................................................... sin comentarios.

Al final el juego le salió bien... porque anda que no hemos amortizado esa olla y ese libro!!! El libro, el de siempre... el de la sección femenina... otro clásico que triunfa por dos razones, en mi opinión, es práctico y es efectivo. Las recetas son las de comida de todos los días... saber hacer una coliflor con bechamel, unas patatas a lo pobre, un redondo de ternera o una merluza en salsa verde... de esas... y por supuesto también tiene receta de lentejas.


Una receta además que me encantaba porque no tenía zanahoria, puerro o patata, verduras de esas

que luego se quedan blandurrias, te las ponen en el plato que no sabes que son y encima te hacen comer "cosas con hilos y trozos misteriosos". La receta de lentejas de mi padre es de esas.... de ponerle de todo menos lentejas... como esas paellas para güiris donde de tanto mejillón no se ve el arroz... pues las lentejas de mi padre son todo puerro y sal.... ¡¡señor qué malas están!!. Y como el hombre es muy terco, el dice que así le gustan y no hay manera de decirle que hay otras recetas más ricas........ pues toda mi adolescencia crecí haciendo ascos....

En fin... os contaré cuál es, en realidad, la anécdota que lleva por titulo esta receta.
Pues como os contaba, esto era una vez la princesa de su casa... es cierto que había por ahí otra niña... muy chiquitina aún y por ello era un ceporro que no jugaba conmigo ni a tirones!!!!, a la que tenían consentidita a más no poder... todo era lo que la niña quería y más le gustaba. Tenía yo una tendencia, ya desde bien chiquita, a hacer lo que me daba la gana, comer sólo lo que me gustara y ponerme el mundo por montera.

Conclusión: mi niñera por ese entonces tenía que dar de comer a la niña mientras la niña corría por toda la casa, que eso de comer sentadita era un rollo, comer una plasta y yo tenía mejores cosas que hacer...
Total, que dado que no hacían carrera de mí y a mi hermana había que ir espabilándola un buen día nos rociaron con bien de Álvarez Gómez, nos cargaron como mulas con babis, bolsas con servilleta y la mantita de la siesta y ea... ¡¡a incorporarse al mundo de la educación!!
Primer día.... primer día de vivir horas y horas separada de mi hermana (¡¡¡¡¡menudo horror!!!!! no nos dejaban estar juntas aunque nos escapáramos todo el rato... ella se colaba en mi clase, yo en la suya o corríamos la una hacía la otra cuando empezaban los recreos... literalmente...), horas sentada alrededor de una mesa, y ¡¡¡¡¡¡¡¡¡hora de comer!!!!!!!!.

Al volver a casa después de la larga jornada sólo pude desahogarme con la única persona que sabía que entendía.... mi abuela.... y lo que le conté cuando me contestó qué me había parecido el cole fue lo siguiente: "abuelita......... ¡¡he tenido que comer lentejillas!!............ ¡¡y sentada!!" JEJEJEJE

Hoy gracias a la receta que os traigo tengo ese odio superado... como veréis las lentejas son eso, solo la sopa de lentejas... con sus tan necesarios trozos de chorizo y nuestra recién descubierta pasión por las guindillas en estos guisos... ¡¡qué ricas y que puntillo les dan!!.

Os voy a dejar con la receta, animando a todo el que no le gusten las lentejas, o su receta de estas a que pruebe esta que os traigo... a ver si en esta nueva oportunidad descubrís, como yo un nuevo plato riquísimo.

Receta de Lentejas caseras... en olla convencional.
Fuente: Libro de recetas de la sección femenina

Ingredientes para 4 personas:
- 1 vaso de lentejas (yo uso de las que son pequeñitas, no de las castellanas, de las otras que no sé como se llaman... pero al ser más pequeñas cunden más, eso sí)
- 1 cebolla picada
- 1 diente de ajo
- Unas cucharadas de aceite de oliva
- 1 trozo de pan duro (o una rebanada de pan de molde)
- 1 cucharada de harina
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Sal
- 2 hojas de laurel
- 1/2 chorizo en trozos
- Unas guindillas si os gustan

Modo de hacerlo:
1. Comenzamos poniendo a remojo las lentejas un la noche antes, en un bol con agua del tiempo.... he leído que no hace falta dejarlas toda la noche... que con un par de horas basta, sin embargo como yo suelo hacerlas los fines de semana para congelar, junto con más cosas para la semana, las hago a primera hora y por eso prefiero dejarlas toda la noche... no pasa nada.
2. A continuación escurrimos el agua y las colocamos en una olla grandecita que cubriremos con agua limpia hasta doblar la altura de las lentejas.
3. Las ponemos a fuego medio junto con las hojas de laurel y un pellizco de sal y dejamos que empiecen a cocer.
4. Mientras vamos a preparar un sofrito que será el que añada todo el sabor y la textura a nuestras lentejas... para ello comenzamos poniendo una sarten al fuego, en esta unas cucharadas de aceite, las suficientes para cubrir la superficie, pero sin poner mucha cantidad.
5. Cuando el aceite esté caliente sofreímos la cebolla bien picada, hasta que esté bien cocinada y translucida, la sacamos con una espumadera y la colocamos en el vaso de la batidora.
6. A continuación y en el mismo aceite de freir la cebolla vamos a dorar el ajo que laminaremos junto con el trozo de pan... lo suyo es que ambos se doren un poquito... en el momento en que estén los retiramos al vaso de la batidora.
7. Terminamos cocinando la harina y el pimentón en la sartén ya fuera del fuego... damos un par de vueltas, rebañamos los restos del aceite y cuando la mezcla coja un color marronuzco vertemos en el vaso de la batidora.
8. A la mezcla del vaso vamos a añadirle un par de cacillos del agua de cocción de las lentejas, que habrán empezado a hervir... y trituramos muy bien con la batidora... así nos quedará una mezcla sin grumos, trozos raros o "¡¡cosas!!",
9. Vertemos la mezcla en la olla de las lentejas, removemos bien, añadimos un poco más de sal y una vez cortado el chorizo en rodajas no muy gruesas incorporamos este a la olla.
10. Dejamos la olla a fuego medio cocinándose las lentejas al menos una hora... removiendo de vez en cuando y probando de sabor, por si nos hubieran quedado sosas y queremos añadir más sal. Y así vamos probando hasta que las lentejas están hechas.
11. En principio con las cantidades que os he dado (doble de agua que de lentejas, en volumen), las lentejas no quedan nada secas... sino como las que veis... pero si a lo largo de la cocción veis que se está consumiendo mucho líquido ir añadiendo cada vez un vaso de agua... con cuidado y no todo el tiempo... sólo si veis que está reduciendo mucho el líquido.

¿Y bien? ¿Qué os parecen? ¿Son como las que hacéis en casa?... A nosotras como os digo nos encantan... siempre hago esta cantidad para que me sobren para otro día... congelan muy bien y si queréis probar algo riquísimo que a Almu le encantan y que son una tontunada de hacer... probar a hacer hamburguesas de lentejas... unas hamburguesas vegetarianas que son una gran opción de aprovechamiento de estas mismas lentejas, sólo hay que dejar que escurran todo el líquido... incluso un día a remojo en un chino muy fino... luego mezclarlas con especias al gusto y un poco de harina de garbanzo... las empanamos y a la sarten... en pan de pita con aguacate y rodajas de tomate ¡¡son riquísimas!!.

Ea receta vegana y deliciosa al mismo tiempo, jejeje...
Ya os pondré foto y receta otro día porque os aseguro que merecen mucho la pena y es otra forma divertida de comer legumbres.

Por ahora os dejo... ¡¡espero vuestros comentarios para el concurso!!
Un besazo gigante ¡¡ y feliz finde!!. Luz.

2 comentarios:

  1. Mi madre me las tenía que hacer en puré para que me las comiera,y precisamente era por esas verduras flotantes :-(
    Cuando me casé empecé a prepararlas, pero no las comía ahora me gustan en ensalada, en crema, con costillas....vamos, de cualquier forma.

    Me encanta leer estos recuerdos de infancia.

    Bss Elena
    http://lacajitadenieveselena.blogspot.com.es

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jejejeje... sin duda un gusto adquirido Elena... pero ¿verdad que todo sale distinto cuando lo hace uno mismo? Ummm es menos sospechoso creo yo, jejeje...
      Yo el tema tropezones, cosas, hilos flotantes y similares lo llevaba fatal... empezaba con las preguntas, el remoloneo, el marear el plato, hacerme bola en la boca con la comida... hasta que a todos se nos acababa la paciencia y me dejaban por imposible, jejejeje...
      Un besazo Elena, Luz.

      Eliminar