jueves, 17 de marzo de 2016

Scones de cheddar... ¡feliz día de San Patricio!



¡Buen día de jueves! Ya se huelen las vacaciones, ¿verdad? Jejeje... aquí aún nos falta una semanita, pero la escalamos con fuerza sólo de pensar en tirarnos a la bartola en la playa, jejeje...

La entrada de hoy es totalmente improvisada, ¡qué queréis que os diga! Almu y yo somos muy fans de Irlanda, junto con Francia e Italia es nuestro país preferido, al menos el mío, Almu se liará la manta a la cabeza y se pondrá a debatir, quitar y poner, jejeje... ¡yo no!

Es un país que yo llamo "amable" sabes, ya de antemano que te va a gustar, enamora... no sólo por el mismo entorno, el clima brumoso, la magia que se escapa de cada rincón y esa comida suculenta y reconfortante que llena sólo con olerla... no... ¡es la gente, la cultura, la música y el olor a verde!
Todo eso hace que sea uno de mis países preferidos, como os decía.

Para mí, como no podía ser de otra manera, los países se identifican con olores, con sabores y con tradiciones, si Francia es sabor a mantequilla, olor a vino y lavanda y tradiciones ligadas a les Rois Maudits, Los Tres Mosqueteros, y, mi favorito Edmond Dantés; e Italia sabe a tomate, huele a limón y albahaca y la asocio con los Papas y la mafia, Irlanda me sabe a mar a corned beef y a leche, huele a cordero y cerveza y la asocio a silkies, sirenas y hadas.



Y hoy, fiesta de todos los irlandeses os quiero dejar una receta de uno de los libros que me regalaron esta navidad y que disfruto poco a poco, como los perfumes, porque es de los de sentarse a leer, imbuirse y disfrutar... es el libro Coast, de Rachel Allen, que viaja, cocina y vive la costa irlandesa hablándote de personas, rincones y maneras.
Estos scones salados me llamaron desde la primera vez, y hasta ahora no los había hecho.

En casa los scones son competencia de Almu, los hace más ligeros y mantequillosos que estos, son más como masa quebrada, saladitos y casan fenomenal con mermelada de moras; sin embargo, estos en versión salada con queso cheddar han salido sensacionales!! Más bollito, más pesados y más sabrosos, creo yo.
Perfectos para un desayuno, un snack de antojo y como voy a usarlos yo (¡me han sobrado al menos 10!) para hacer sandwiches de carne y espinacas, o salmón ahumado y queso crema, ya veré...

La única diferencia que he introducido respecto a la receta del libro es que parte de la mantequilla que he empleado la he usado saborizada (cosa que ahora hago a menudo y reservo en el congelador), ésta con perejil, ajo y trocitos de bacon... ¡increíbles!

Os dejo aquí la receta que es re-fácil de hacer.

Receta de scones de cheddar.




Ingredientes para una docena de unos 6 cm de diámetro:
-450 gramos de harina de repostería
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 cucharadita y media de sal
- 1/2 cucharadita de cayena en polvo (os aseguro que no se nota)
- 1 cucharadita rasa de bicarbonato
- 75 gramos de mantequilla
- 100 gramos de queso cheddar rallado (yo, como veréis, he usado naranja)
- 350 ml de buttermilk (leche que cortamos con el zumo de 1/2 limón)

Modo de hacerlo:
1. Ponemos, en primer lugar, a precalentar el horno a 220ºC.
2. A continuación preparamos nuestro buttermilk si, como yo, sois incapaces de encontrarlo en tienda. Así, pesamos la leche y le añadimos el zumo de medio limón, removemos ligeramente con una cucharita y listo.
3. Ya podemos empezar con la masa, mezclando en un bol hermoso harina, levadura química, sal, cayena y bicarbonato.
4. En el centro ponemos la mantequilla en trozos menudos y con las manos vamos a desmenuzar la mantequilla en la harina, mezclando como si fuera arena, esa es la consistencia que nos tiene que quedar. Si veis que se queda algún trocito de mantequilla, tranquilos, eso añadirá consistencia al scone.
5. Añadimos a continuación el queso rallado y mezclamos bien.
6. Y por último el buttermilk que como veréis parece que se ha cortado, ¡esa es la idea! Mezclamos con la mano hasta obtener una masa pegajosa, que trasladamos a una superficie ligeramente enharinada y amasamos lo justo para obtener una masa homogénea y que no esté excesivamente pegajosa (cuanto más amases más duros se ponen los scones, tenerlo en cuenta).
7. Extendemos con ayuda de un rodillo, más bien poco, porque queremos que de gorditos sean unos 2.5 cm de grosor, y con ayuda de un cortapastas, aro o un vaso vamos haciendo los scones, colocándolos en una bandeja de horno ligeramente enharinada, volviendo a recoger y amasar un poquito hasta gastar toda la masa, a  mí me han salido 12.
8. Metemos en el horno a 220ºC y dejamos que se cocinen 10 minutos, bajando a continuación a 200ºC y cocinando otros 5 minutos más, momento en que sacamos y dejamos templar en una rejilla.

Los servimos así templaditos, con mantequilla y lo mejor, ¡mermelada de bacon! que yo no suelo tener salvo que vaya a gastarla, ¡porque me la como a cucharadas! Sino, como os digo, podéis usarlos como bollito para rellenar con taramasalata, pollo braseado, canónigos y mango o cosas igual de chulas.



Espero que os haya gustado y que paséis un feliz día.
Un besuco enorme,
Luz.

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